ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



IRAK-UNESCO: LUCHAR CONTRA TRAFICO ILICITO PATRIMONIO CULTURAL  

    La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) instó a Estados Unidos y Gran Bretaña a tomar las medidas necesarias para garantizar la vigilancia y custodia del patrimonio cultural de Irak y luchar eficazmente contra el tráfico ilícito, tras la finalización del conflicto bélico y la destrucción de museos y edificaciones de amplio valor para el mundo.  

    El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, tras los numerosos actos de saqueo y de incendio de museos, entre ellos el Arqueológico de Bagdad,  y edificios donde se guarda uno de los patrimonios más ricos del mundo, urgió a las fuerzas victoriosas en la guerra contra Irak, para que adopten inmediatamente medidas de vigilancia y custodia “de los sitios arqueológicos e instituciones culturales iraquíes”.  

    Por ello, en una carta dirigida el 11 de abril a los dos gobiernos les insistió en la necesidad de garantizar “la protección militar” del Museo Arqueológico de Bagdad y del Museo de Mosul y los que se encuentran en la región de Basora, la segunda ciudad en importancia de ese país.  

    Para impedir la exportación de bienes culturales iraquíes, Matsuura ha realizado también gestiones ante los gobiernos de países limítrofes y las autoridades de policía y aduanas internacionales para que se respeten las cláusulas de la Convención de  la UNESCO de 1979 relativas a las medidas que deben tomarse para impedir la importación, la exportación y la transferencia de propiedades ilícitas de bienes culturales.  

    Asimismo, solicitó a la Policía Internacional (INTERPOL), el Consejo Internacional de Museos (ICOM), el Consejo de Monumentos y Sitios (ICOMOS), centros de subastas y a los operadores más importantes de obras de arte, entre otros, que emprendan junto a la UNESCO “acciones de envergadura apropiadas para impedir que los objetos robados sean vendidos”.  

    En atención a que los tesoros culturales de Irak han sufrido “enormes pérdidas”, sobre todo en Bagdad, Mosul y Tikrit, un total de 30 expertos se reunieron a partir del 17 de abril en la sede de la UNESCO, en París, para tratar de “efectuar una primera evaluación de la situación de las riquezas milenarias del patrimonio cultural iraquí y determinar las medidas urgentes de salvaguarda que se deben adoptar a la mayor brevedad”.  

    Durante esta reunión, que se desarrolló a puerta cerrada, pero a cuya sesión inaugural pudieron asistir los periodistas, los 30 expertos iraquíes e internacionales tratarán de establecer un inventario de las recientes destrucciones de objeto y edificios culturales y formularán  recomendaciones sobre los elementos del patrimonio cultural de ese país que exigen una acción prioritaria y sobre los dispositivos de coordinación necesarios para llevarla a cabo.  

    A Irak se le suele denominar “cuna de las grandes civilizaciones”, pues desde las postrimerías del quinto milenio antes de Jesucristo, en la antigua Mesopotania se concentraron las innovaciones técnicas y culturales.  

    Una conjunción de condiciones geográficas y climáticas excepcionales permitieron que la producción agrícola excedente propiciara el desarrollo de sociedades refinadas, la invención de la escritura, el asentamiento de los primeros hábitat urbanos y el establecimiento de los primeros códigos jurídicos. En una época más reciente, Bagdad fue la capital del califato abasida y el centro político y cultural del mundo musulmán.  

    Numerosos sitios arqueológicos y muchas colecciones de los museos nacionales, que aún no han sido víctimas de los pillajes, son testigos de este pasado y constituyen un legado cultural inestimable para toda la humanidad. Antes de su saqueo, el Museo de Bagdad, uno de los más importantes del mundo, poseía 100.000 piezas que atestiguaban el esplendor de las sucesivas civilizaciones de este país “entre ríos”: prehistórica, sumeria, babilónica, asiria, neobabilónica, persa, parta, sasánida, griega e islámica.  

    Entre los sitios excepcionales de Irak, además de la antigua Ur de los caldeos, que pudo ser la cuna de Abraham, cabe mencionar a Babilonia y su legendaria Torre de Bebel, Nínive, Asur, Samarra y Hatra, la gran ciudadela en la que se dan cita las influencias griegas, romanas y orientales. El conjunto monumental de Hatra es el único sitio iraquí inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y ello ocurrió en 1985.  

    Las autoridades  iraquíes, en el año 2000, comunicaron a la UNESCO una “lista indicativa” para ser inscritas prioritariamente en aquella Lista del Patrimonio Mundial de la organización: Mosul, Nimrud, Asur, Samarra, Ukhaidhir, Wasit y Ur.  

    La UNESCO, tras la reunión iniciada el 17 de abril, decidió el envío de una misión de expertos a Irak, tan pronto como las circunstancias lo permitan, para efectuar un balance preliminar del estado de conservación de los museos, monumentos y sitios principales para determinar las necesidades prioritarias, evaluar las capacidades locales en el ámbito de la rehabilitación del patrimonio, identificar a los posibles colaboradores iraquíes e internacionales y elaborar un plan de acción y una estrategia para obtener financiación. Italia anunció ya su colaboración con una cantidad inicial de 400.000 euros.  

    En los últimos años, la UNESCO ha contribuido a rehabilitar varios patrimonios culturales de países comprometidos en acciones bélicas, entre otros los de Camboya, la antigua Yugoslavia y Afganistán.  

    Los expertos, tras su reunión de París, formularon estas seis recomendaciones: 1) Que las fuerzas presentes garanticen de inmediato la seguridad y custodia de todos los museos, bibliotecas, archivos, monumentos y sitios de Irak; 2) Que se prohiba inmediatamente la exportación de antigüedades, obras de arte, libros y archivos procedentes de Irak; 3) Que se prohiba inmediatamente el comercio internacional de bienes procedentes del patrimonio cultural iraquí.  

    4) Que se haga un llamamiento para la restitución voluntaria e inmediata de bienes culturales robados o ilícitamente exportados de Irak; 5) Que se organice una misión de investigación coordinada por la UNESCO para evaluar el alcance de los daños y pérdidas del patrimonio cultural en Irak; 6) Que se emprendan a nivel internacional acciones de asistencia a las instituciones culturales de Irak.  

    “La reciente experiencia de la UNESCO en otras regiones víctimas de guerras y en situaciones posteriores a conflictos ha puesto de relieve el papel fundamental que puede desempeñar la cultura en la consolidación de un proceso de paz, la restauración de la unidad nacional y el renacimiento de la esperanza cara al futuro”, manifestó Matsuura, al referirse al papel que la organización deberá desempeñar en el futuro en Irak y que él considera “vital y definitiva” para rescatar un inmenso patrimonio que ni siquiera la guerra debe permitir que desaparezca o sea totalmente destruido.

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