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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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Las esperanzas para que en agosto pueda
realizarse un referendo para definir si el pueblo
quiere o no que siga al frente de la presidencia de
Venezuela el ex coronel golpista Hugo Chávez Frías,
parecieron esfumarse cuando el gobierno anunció que
“no había sido consultado” sobre un preacuerdo
con la oposición, en negociaciones adelantadas bajo
los auspicios de la Organización de Estados
Americanos (OEA) respaldadas por la estadounidense
Fundación Carter y el Programa de Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD).
El Secretario General de la OEA, César
Gaviria Trujillo, ex presidente de Colombia, a través
de su portavoz Fernando Jaramillo, anunció el 11 de
abril en Caracas el acuerdo alcanzado con la
Coordinadora Democrática (que agrupa a toda la
oposición política, empresarial y sindical) en la
“mesa de negociación” de la que hacen parte
diez miembros, cinco por este organismo y cinco por
el gobierno.
La fecha coincidió, casualmente, con el
primer aniversario del fallido golpe contra Chávez,
que fue desposeído del poder en el año 2001, pero
48 horas después se reintegró a él, desalojando
al presidente de la Patronal, Pedro Carmona, que le
había sustituido en la Jefatura del Estado.
Un día después del anuncio de este
preacuerdo, el edificio Caracas Teleport, donde
tiene su sede la “mesa de negociación y
acuerdos”, fue atacada con la explosión de una
bomba que la oposición achacó a miembros de la
“organización bolivariana” que respalda a Chávez.
Según la OEA, el preacuerdo contará con el
aval del ex presidente estadounidense Jimmy Carter,
a quien le fue enviado, y las “partes los
suscribirán” después de la Semana Santa.
Sin embargo, el vicepresidente venezolano,
José Vicente Rangel, declaró al periódico caraqueño
“El Universal”, que “el gobierno no está
preparado para suscribir el proyecto de acuerdo del
referendo revocatorio, porque falta la aprobación
del presidente Chávez”, y puso en duda que vaya a
ser suscrito el 22 de abril, desmintiendo así la
fecha dada por la propia OEA.
Rangel puntualizó que el “proyecto quedó
para consulta tanto de la oposición como del
gobierno. Nosotros estamos estudiando ese documento,
y una vez transcurra la Semana Santa daremos una
información al respecto”, por lo que se considera
difícil, en círculos diplomáticos y políticos,
que se firme algún documento de manera casi
inmediata.
De todas formas, el vicepresidente aclaró
que el gobierno “está dispuesto a poner los
recursos que demande su realización (del
referendo)” y que el gobierno “respeta cualquier
consulta popular o votación”.
La Coordinadora Democrática obtuvo el
respaldo de 3.7 millones de venezolanos para la
realización del referendo, para así ajustarse al
artículo 72 de la Carta Magna reformada en 1999. La
norma expresa que todos los cargos y magistraturas
de elección popular son revocables una vez
transcurrida la mitad del periodo para los que
fueron elegidos, si se cuenta con un porcentaje no
menor del 25 por ciento de los electores inscritos.
Para la CD el respaldo de 3.7 millones de
electores es suficiente para que se fije “la fecha
del referendo”, porque está segura que “lo
ganará ampliamente”, pero Chávez, en su habitual
programa radiotelevisado “Aló, presidente”,
calificó como “chimbas (falsas) más de la mitad
de las firmas recogidas”.
Mientras la situación política continúa,
por tanto, sin aclararse, la Sociedad Interamericana
de Prensa (SIP), volvió a arremeter contra el
gobierno de Chávez, por las recientes
investigaciones y órdenes de detención contra
directores de medios de comunicación del interior
de Venezuela, que “han denunciado corrupción en
la administración” del presidente.
“Parece tratarse de represalias de
funcionarios estatales de alto rango, a quien se ha
señalado por el presunto manejo irregular de la
administración pública”, afirmó en un
comunicado el periodista dominicano Rafael Molina,
presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e
Información de la SIP.
El organismo destaca la citación por un
tribunal de justicia al presidente del diario El
Siglo, de Maracay, Tulio Carriles Hernández, y la
apertura de una investigación contra José Materán
Tulane, director de los diarios La Voz y La Región,
del estado de Miranda, por haber publicado un aviso
de la opositora CD.
Estas situaciones, para la SIP, “no están
aisladas del contexto de tensión en Venezuela entre
las autoridades y la prensa”, que se agrietó
mucho más tras la huelga general de 63 días que se
inició en Venezuela el 3 de diciembre de 2002. La crisis que Venezuela afronta desde hace un año sigue creciendo y, nuevamente, las posturas parecen irreconciliables, hasta el punto que el historiador Agustín Blanco afirmó que el gobierno de Chávez “interpondrá una serie de obstáculos” para evitar la realización del referendo revocatorio en agosto, mientras el dirigente político Alfredo García señaló que “aquí, lamentablemente, no habrá ningún referendo revocatorio, ninguna enmienda ni ninguna salida electoral mientras esté este gobierno”, máxime cuando está atacando con vehemencia a la libertad de prensa. |