ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



 
FAO: SEIS MILLONES DE NIÑOS MUEREN ANUALMENTE POR HAMBRE
 
     Cada año, seis millones de niños menores de cinco años mueren en el mundo a causa del hambre, según un revelador y dramático informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
 
    Con ocasión del Día Mundial de la Alimentación, el director general de la Fao, Jacques Diouf, de Senegal, presentó el documento titulado "El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2002", donde se asegura, además, que 840 millones de personas, al menos, padecen hambre en todo el planeta, habitado actualmente por 6.000 millones de seres humanos.
 
    "El mundo produce suficientes alimentos y sabemos qué hacer para erradicar el hambre. Lo que nos queda por demostrar es si nos importa el destino de las personas hambrientas", dijo solemnemente Diouf.
 
    De acuerdo con el estudio, aquel número de personas hambrientas en el mundo se distribuye, en estas cifras: 799 millones viven en los países en desarrollo, 30 millones en los países en transición y otros once millones en los industrializados, de acuerdo con las cifras oficiales más recientes, que pertenecen al año 2000.
 
    El drama que representa que "cada año mueran a causa del hambre millones de personas, entre ellas seis millones de niños menores de cinco años", es sumamente preocupante y  la Fao afirma que uno de cada siete niños menores nacidos en los países pobres  "morirá antes de cumplir los cinco años", con lo cual la hambruna y las cifras de víctimas mortales será cada vez "más elevada y preocupante".
 
    Existe otra cifra que explica el por qué el hambre se va extendiendo cada vez más en el mundo y afectando a los países industrializados, que deberían haber superado esta conyuntura: la ayuda oficial al desarrollo destinada a la agricultura bajó entre 1990 y 1999 un alarmante 48 por ciento.
 
    "El precio que pagamos todos por este estancamiento es muy grande", anunció el secretario general de la Fao, quien hizo otra denuncia que sirve para precisar mucho más claramente el drama: al ritmo actual será difícil alcanzar el objetivo fijado en la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996 de "reducir la cifra de muertes por hambruna a la mitad en el año 2015, meta impulsada en una segunda cumbre celebrada en Roma -sede de la Fao- el pasado junio.
 
    Para acelerar el proceso que permita combatir el hambre, disminuir el número de afectados por ella y acelerar el proceso las necesidades económicas son del orden de 24.000 millones de dólares que, según la Fao, "deberían financiarse a partes iguales entre los países industrializados y en desarrollo".
 
    La falta de un "acceso adecuado a los alimentos" está favoreciendo la aparición de diversas enfermedades infecciosas y del aparato respiratorio, además de la malaria y el sarampión, que son los resposables de una "gran parte de las muertes infantiles".
 
    De acuerdo con el informe de la Fao ello  también está influyendo para reducir la esperanza de vida en los países subdesarrollados que en muchos casos no supera, increíble en pleno siglo XXI, los 38 años frente a los más de 70 años en las naciones ricas.
 
    El documento, lleno de cifras negativas, que al decir de expertos "ponen los pelos de punta", señala que en el mundo más de dos mil millones de personas "cuentan con un aporte insuficiente de vitaminas y minerales en su dieta, sobre todo de vitaminas A y C, hierro, yodo y zinc.
 
    La alarmante y difícil situación es mucho más grave en el Africa Subsahariana, y por ejemplo en la República Democrática del Congo, que soporta una intensa guerra, el número de personas hambrientas se ha triplicado en el último año.
 
    Otros países de Africa Occidental, el suroriente asiático y América Latina han conseguido "notables avances" en su lucha contra la desnutrición.
 
    Sin embargo, existen "perspectivas poco halagüeñas" en Centroamérica, Oriente Próximo y Asia Oriental, en donde crece la hambruna y, por consiguiente, la desnutrición, y la muerte.   En esa lucha contra el hambre, se registran positivos avances, según la Fao, en China, Indonesia, Vietnam, Tailandia, Nigeria, Ghana y Perú.
 
    El informe precisa que, al menos, 30 países y 67 millones de personas hacen frente actualmente a situaciones de emergencia alimentaria que "requieren la ayuda internacional" y que en la mitad de esas naciones  se vive "una situación de guerra".
 
    En este "mundo de abundancia", sin embargo, existen varias causas para que se registre esta alarmante hambruna: Primero, la pobreza; segundo, las sequías e inundaciones; tercero, los conflictos armados, las turbulencias políticas, sociales y económicas.
 
    Ante estos factores e índices negativos, el informe de la Fao propone, entre otras soluciones, un mayor acceso a la propiedad de la tierra como "factor clave para la seguridad alimentaria, así como el desarrollo del sector agrario".
 
    En los países en donde predomina la hambruna, la tierra está, desafortunadamente, en poder de terratenientes que ni las explotan adecuadamente ni permiten que los campesinos las trabajen y les saquen el adecuado rendimiento, lo que podría contribuir para paliar en buena parte el problema.
 
    Por ello es tan necesario que en esos países se lleven a cabo reformas agrarias que otorguen la propiedad de las tierras a quienes las trabajen y permitan a los hombres del campo no huir hacia las ciudades o capitales para buscar mejores condiciones de vida y evitarles, así, que aumenten el paro y el desempleo en los grandes núcleos y que para poder comer, tengan que recurrir al delito.

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