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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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Si el mundo, a través
de las autoridades sanitarias y de los propios seres
humanos no adopta prontamente “hábitos de vida
sana”, la alarmante cifra de enfermos y muertos
por el cáncer continuará su “vertiginoso
aumento”, según la categórica advertencia que
hizo la Organización Mundial de la Salud (OMS),
visiblemente preocupada porque anualmente se están
registrando 6.2 millones de víctimas mortales por
las diferentes variedades de la enfermedad más
investigada en los últimos 50 años.
El consumo de tabaco y
alcohol, los malos hábitos en la alimentación, la
inactividad física y las infecciones, constituyen
los mayores factores de riesgo para contraer el
cáncer, indicó el médico Derek Yach, director
ejecutivo del Departamento de Enfermedades no
Contagiosas.
La denuncia la hizo
Yach al presentar, el 3 de abril en Ginebra, el
“Informe Mundial del Cáncer”, en donde la OMS
indica que durante el año 2000 se desarrollaron
tumores cancerígenos en 5,3 millones de hombres y
4.7 millones de mujeres, y se señaló, en
“angustiosa y preocupante alerta”, que para el
año 2020 el
número de enfermos alcanzará a 15 millones, según
los cálculos de los científicos.
El cáncer de pulmón
sigue siendo el “número uno” en la tasa de
mortalidad, alcanzando a un porcentaje del 17.8 por
ciento de los fallecimientos, mientras el de
estómago le sigue con 10,4 y el de hígado con el
8,8 por ciento.
Las cifras, en
concordancia con ese informe son, evidentemente
preocupantes, y la OMS informó de que cada año se
registran 1.2 millones de nuevos casos de cáncer de
pulmón; más de un millón de pecho; 940.000 de
colon; 870.00 de estómago y 560.000 de hígado.
También, el cáncer
cervical registra 470.000 casos; 410.000 de
esófago; 390.000 de cabeza o cuello; 330.000 de
vejiga; 290.000 linfomas y 250.000 afectados de
leucemia y una cantidad similar de próstata y
testículos, entre otras variedades. Sin embargo,
estas cifras pueden quedarse insignificantes en el
curso de los próximos años si desde ahora no se
adoptan las indispensables medidas que permitan la
detección precoz de la enfermedad y los nuevos
métodos de alimentación para encontrarle
“satisfactorias soluciones”.
El cáncer de pulmón,
producido por el consumo de tabaco, aunque en otras
variedades este producto también interviene con un
elevado porcentaje, está afectando actualmente a la
población de los países industrializados, pero se
prevé que muy pronto, de no adoptarse las medidas
recomendadas, se extenderá también, en elevadas
proporciones, a los habitantes de los países en
vía de desarrollo.
Aunque el informe
muestra una tendencia de “descenso de los casos de
cáncer de pulmón entre los hombres”, se aprecia
“un considerable aumento entre las mujeres” en
los países en desarrollo y, como negativa
contraprestación se aprecia un incremento del
consumo de tabaco en la población femenina del sur
de Europa, China y América Latina.
(Un reciente informe de
las autoridades españolas de Sanidad señaló que
las mujeres de este país ya están sobrepasando a
los hombres en el consumo de tabaco, con el
consiguiente riesgo que ello conlleva).
Yach dijo que en Europa
los estudios epidemiológicos se han efectuado en
periodos prolongados de diez a veinte años y en
decenas de miles de personas, y que ellos demuestran
que el consumo del alcohol aumenta el riesgo de
contraer cáncer de labio, faringe, laringe,
esófago, hígado o colon, añadiendo que todos los
alcoholes “pueden contribuir al riesgo del
cáncer”.
“A mayor consumo (de
alcohol), mayores posibilidades de contraer un
cáncer”, indicó Yach, quien aconsejó a todas
las personas –hombres y mujeres- del mundo
a “no fumar, aumentar la actividad física,
consumir frutas y verduras frescas y a reducir la
ingestión, además del alcohol, de la carne y la
sal”.
Para el experto de la
OMS, no es verdad que el consumir “un vasito de
vino” diario contribuya a evitar algunas
enfermedades cardiovasculares; a su juicio, “si se
bebe un vaso de vino tinto con la esperanza de
reducir el riesgo de morir de enfermedades
cardiovasculares, recuerde que sólo se trata de una
reducción muy modesta y que, al contrario, aumenta
el riesgo potencial de contraer cáncer”.
Los avances
científicos –afirmó Yach- han facilitado los
diagnósticos, y la mamografía “ha permitido la
detección prematura del cáncer de mama entre
mujeres de 55 a 60 años y rebajar en un 20 por
ciento su mortalidad”. Igualmente las actuales
pruebas de laboratorio sirven muchísimo para
prevenir el cáncer cervical.
Las investigaciones del
proyecto del genoma humano “nos permiten
identificar qué genes causan determinado tipo de
cáncer”, dijo Yach, quien expresó su confianza
porque en el futuro más próximo “se pueda no
sólo diagnosticar sino también determinar el
tratamiento mediante nuevas medicinas y terapias”,
y también porque entre los tres y cinco próximos
años “podamos disponer de una vacuna” para
combatir una de las enfermedades que
en el siglo pasado formó parte del “club
de las más crueles, dolorosas y temibles”
para los seres humanos, y la que ahora sigue
siendo un reto para la comunidad científica.
La fórmula de “una
vida sana y la detección precoz” se convertirá
en la mejor aliada de los médicos para combatir con
más éxito la mortal enfermedad, mientras en el
mundo se observa la intensificación de las
campañas para erradicar, en lo posible, el consumo
del tabaco y del alcohol, “las dos perversas
drogas”, a juicio de los cancerólogos. Sin
embargo, hay países en vía de desarrollo, que
mediante los impuestos
a estos productos, financian programas de
educación y sanidad, entre otros. |