ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ENCUENTRAN “PROMETEDORA DROGA” CONTRA MAL DE PARKINSON
 

    La persistente lucha del mundo científico para hallar la solución a una de las enfermedades neurológicas incurables, el “Mal de Parkinson”, empezó a encontrar una “vía positiva” que, aunque aún se encuentra en fase experimental, ha dado ya los primeros resultados favorables,  de acuerdo con una investigación llevada a cabo en el hospital Frenchay, del Instituto de Ciencias de Neurología, en Bristol (Inglaterra), y publicada en la revista “Nature Medicine”.  

    Un equipo internacional de médicos y de cirujanos adelantó durante 18 meses la investigación, que a través de un factor de crecimiento inyectado directamente en el cerebro redujo, de forma muy considerable, los “síntomas debilitadores del Mal de Parkinson y abrió caminos esperanzadores”.  

    El “mal de Parkinson” es una enfermedad neurológica degenerativa, incurable y fatal, cuyo principal síntoma es la incapacidad del paciente para controlar los movimientos de sus extremidades que sufren ciertos temblores y por la rigidez muscular, y es causada por la muerte de las células cerebrales que producen la Dopamina, el mensaje químico que ayuda a controlar los movimientos musculares. Lleva el nombre del prestigioso médico inglés James Parkinson, nacido en Hoxton, Middlesex en 1755 y muerto en Londres en 1824, que la describió como la “parálisis agitante”.  

   Los resultados de la investigación destinada a establecer el “nivel de seguridad” en la aplicación de una proteína conocida como “factor neurotrófico derivado de células griales” (GDNF), sorprendieron a sus propios autores, cuando los cinco pacientes que participaron en el estudio mostraron “mejoras apreciables”.  

    El médico Clive Svendsen, de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos), señaló que con la utilización del GDNF se logró mejorar la capacidad motriz de los pacientes durante una etapa avanzada de la enfermedad. Igualmente aumentó la capacidad cerebral para almacenar Dopamina, un neurotransmisor que es crucial para que el cerebro pueda controlar los músculos.  

    Actualmente, la mayoría de los fármacos que se emplean para tratar el mal restauran la Dopamina o buscan imitar su comportamiento, pero no tienen efectos permanentes. También, como una forma de terapia, se estimula el cerebro de manera profunda mediante el empleo de la electricidad.  

    “La nueva droga elimina los períodos de inmovilidad que afectaron al 20 por ciento del tiempo a los pacientes antes del tratamiento y redujo o eliminó los movimientos involuntarios característicos de la enfermedad”, añadió el profesor y científico.  

    Otro médico de la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos), el doctor Michael Zigmond, que desde hace tres décadas está dedicado al estudio de la dolencia, aunque no hace parte del equipo investigador, señaló que “este estudio es el avance más excitante en el tratamiento de la enfermedad del Parkinson aparecido en años. Creo que los hallazgos encierran un potencial tremendo que va más allá de tratar los síntomas de la enfermedad para tratar las causas de la dolencia”.  

    Durante la investigación, la proteína se aplicó en el cerebro de los cinco pacientes mediante un catéter, y según Svendsen, durante 18 meses, de forma diaria, se administró a cada uno 40 microgramos de GDNF en una región del cerebro a la que se denomina  putamen”.  

     Según los resultados de la investigación, en esa zona la proteína fue absorbida y aparentemente trasladada a la región del cerebro donde residen las células protectoras de Dopamina, con lo que se obtuvo un mejoramiento considerable de los síntomas clínicos y en la calidad de vida de los pacientes.  

    Los sentidos mejoraron en tres de los pacientes que habían perdido la facultad del sabor o el olfato, y en general, dice Nature Medicine, todos los cinco mostraron mejoras, algunas más que otros”.  

    Los científicos señalaron que “las pruebas que se hicieron demostraron reducciones en muchas de las marcas sintomáticas de la enfermedad de Parkinson, por lo que este estudio sugiere una cuidadosa consideración de proponer el GDNF como tratamiento para combatirla”.  

    Tras un año de tratamiento, dijeron los investigadores, los pacientes “no mostraron efectos secundarios de importancia” y  sirvió para reducir los temblores causados por L-Dopa, el medicamento que es el más comúnmente utilizado contra la enfermedad.  

    La investigación mostró que la evaluación del efecto de la proteína en los pacientes tuvo una mejora equivalente al 39 por ciento en la capacidad motriz, mientras que la mejora de las actividades diarias de los pacientes alcanzó al 61 por ciento, cifras muy favorables en la búsqueda de una eficaz solución para el mal.  

    Svendsen, eufórico y satisfecho por los resultados preliminares, dijo que “lo que hemos visto es que la GDNF aumentó de manera positiva el metabolismo de la Dopamina o inspiró el crecimiento de las células (productoras de la sustancia) “, aunque advirtió que “el estudio tiene un alcance limitado, por lo que deben hacerse nuevas investigaciones”.  

    “Este es el primer estudio que demuestra que un factor de crecimiento administrado directamente en el cerebro tiene efectos fisiológicos en los seres humanos”.  

    ¿En dónde se encuentra el factor limitador, del que antes hablaba el científico.? El mismo se encarga de aclararlo: “Es el hecho que la sustancia tiene que administrarse mediante un catéter”; pero, al mismo tiempo expuso otra teoría que seguramente será el punto de partida de nuevas investigaciones contra el Parkinson: “en última instancia, podrían emplearse células madre genéticamente modificadas para aumentar la producción de GDNF en el cerebro”.  

    El GDNF es vital para el desarrollo y mantenimiento de las células que se encuentran en el putamen, y las pruebas humanas se desarrollaron luego que el fármaco “mostró síntomas prometedores en ratones de laboratorio y en primates con Parkison.  

    “Los resultados de la investigación indican que la droga GNDF merece la pena estudiarla muy cuidadosamente como posible tratamiento contra la enfermedad de Parkinson”, señala muy acertadamente el profesor Svendsen.  

    El camino para curar a millones de personas que sufren del mal está “ya pavimentado” y ahora se puede transitar más cómodamente por él. Los científicos tienen en el Siglo XXI otro nuevo reto para buscar la curación de una enfermedad que causó un elevado número de muertos en todo el mundo, especialmente en las últimas cuatro décadas del siglo XX. El semáforo, que durante tantos años permaneció con su luz roja encendida cambió hacia la verde. Ahora ya se puede mirar con más optimismo el futuro para acabar con la “parálisis agitante” de la que hablaba James Parkinson.

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