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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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En
una decisión unánime, el Consejo de
Seguridad de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), aprobó la
continuación del programa “petróleo
por alimentos” para beneficiar a la
población de Irak, enfrentada en una
guerra con Estados Unidos y Gran Bretaña,
y con
el cual se pretende asegurar, cuando
menos, que un 60 por ciento de las
personas puedan alimentarse y sobrevivir
al conflicto bélico.
De
acuerdo con la decisión del Consejo, el
secretario general de la ONU, Kofi
Annan,
administrará ese programa, vital para
la alimentación de los iraquíes,
durante 45 días. Deberá contar, para
llevar a cabo exitosamente el programa,
con la colaboración de los equipos que
la Organización tiene allí y que están
integrados exclusivamente por habitantes
de ese país, ya que los extranjeros se
vieron obligados a abandonar Irak antes
del comienzo de la guerra.
El
programa “petróleo por alimentos”
fue creado en 1996 con el objeto de
reducir el impacto en la población
iraquí de las sanciones tomadas por la
ONU contra el régimen del presidente, Sadam
Husein, al día
siguiente de la invasión de Irak a
Kuwait, en agosto de 1990.
Annan
suspendió el programa el 18 de marzo,
un día antes del ataque
estadounidense-británico que busca
derrocar al presidente Husein,
y establecer un régimen democrático.
No obstante, la guerra se ha cobrado
numerosas víctimas mortales y, además,
está originando, una “oleada de
hambre” dentro de la población iraquí.
Cientos
de familias iraquíes, habitantes de
Basora, la segunda ciudad en importancia
del país, huyen despavoridas de la
guerra y del hambre hacia la región del
sur, y pasaron ante los atónitos
soldados británicos que se encuentran
en ella instalados en sus tanques de
guerra, a
pesar del fuego cruzado de morteros y
tanques.
Hambrientos
y sedientos, en su huída los iraquíes
atravesaron el puente Al Zubair,
intentando buscar un refugio seguro.
Caminan apresuradamente y piden, con
ansiedad, que se les suministre agua y
comida. El reparto de la ayuda
humanitaria, en la que colaboran varios
países y es independiente del programa
acordado por la ONU, empezó a
realizarse ya, pero en medio de un
tremendo caos, que ha originado intensas
disputas entre los propios iraquíes,
que se pelean una bolsa que contiene
algunos alimentos, entre ellos arroz,
lentejas y leche.
Pero
no sólo en Irak suenan la artillería,
los misiles y las bombas. También en la
ONU hubo una “dialéctica de balas”,
cuando el embajador iraquí, Mohammed
Al-Douri,
acusó a Estados Unidos de “querer
exterminar a mi pueblo”, y señaló
que “si bien el tema humanitario es
muy importante, es más importante poner
fin a la guerra”.
Denunció
el embajador iraquí que Estados Unidos
tenía planes, incluso, para dividir a
Irak antes de que este invadiera Kuwait
en 1990 y que ya en 1997 estaba
negociando acuerdos para la reconstrucción
de su país.
“Estados
Unidos ahora usa el tema de la ayuda
humanitaria como pretexto para
justificar su agresión criminal”,
dijo también Al-Douri,
quien fue el último de los 80 oradores
en el primer debate abierto del Consejo
de Seguridad relacionado con Irak, desde
comienzos de la guerra, el pasado 19 de
marzo.
Su
frase en la que señaló que “la
advertencia que desearía hacer a los
miembros del augusto Consejo es que
Estados Unidos y los británicos se engañaban
cuando pensaban que el pueblo iraquí
los recibiría con flores, abrazos y
expresiones de júbilo, y que los niños
y las madres se regocijarían con la
llegada de las fuerzas
estadounidenses”, sirvió para que el
embajador norteamericano en la ONU, John
Negroponte,
abandonara el recinto expresando
que “no acepto ninguna de las
acusaciones”.
También
indicó Negroponte
que el programa “petróleo por
alimentos”, beneficiará al 60 por
ciento de los 22 millones de iraquíes,
y pidió al Consejo –como luego así
sucedió- que
lo aprobase y no permitiese que
“ninguna interferencia técnica” lo
retrase en su ejecución inmediata.
Igualmente,
Negroponte
rechazó las acusaciones sobre que la
campaña dirigida por su país en Irak
es “ilegal y unilateral”, porque fue
el país gobernado por Husein
el que la provocó al no cumplir con las
resoluciones de la ONU, que pusieron fin
a la guerra del golfo.
“La
respuesta de la coalición es legítima
y no es unilateral”, dijo Negroponte,
al reiterar que las medidas militares
para desarmar a Irak “son una
respuesta apropiada”, y señalar que
la operación bélica “continuará
hasta que se logre el objetivo”.
La
guerra, mientras, continúa desarrollándose
con toda intensidad, e Irak volvió a
perpetrar un ataque contra Kuwait, y uno
de sus misiles cayó cerca de un popular
centro comercial aunque sin causar víctimas
fatales en Kuwait City.
Entre
tanto, Bagdad, la capital iraquí se ha
quedado prácticamente sin
comunicaciones, ya que la casi totalidad
de sus centrales telefónicas fueron
destrozadas por las bombas
estadounidenses. El régimen de Husein
informó que la primera semana de guerra
murieron 350 civiles y otros 4.000 se
encuentran heridos, aunque su
resistencia continúa a pesar que
diversos expertos internacionales señalan
que, como era de preverse, la guerra la
está perdiendo, aunque “continuará
por muchas semanas más”. |