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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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La nueva ofensiva del gobierno cubano contra
los disidentes políticos provocó el arresto de
otros 70 en el curso de la tercera semana de marzo,
incluyendo a muchos “notables” que no apoyan al
régimen, lo que ocasionó una inmediata petición
del Premio Nobel de la Paz 2002, el ex presidente
estadounidense Jimmy Carter
para que sean “inmediatamente liberados”.
En un comunicado distribuido en Atlanta, en
donde se encuentra el Centro de Estudios Carter, el
ex mandatario afirmó que “estoy profundamente
preocupado por informes de detenciones de ciudadanos
cubanos conocidos por su apoyo al ´Proyecto
Varela´, por promover los derechos humanos y
practicar periodismo independiente”.
El “Proyecto Varela” propuso a la
Asamblea Nacional un referéndum, previsto por la
propia Constitución cubana, para introducir
reformas democráticas y económicas” en la Isla.
El jueves 20 de marzo fueron detenidos en
Cuba los economistas Martha Beatriz Roque y Oscar
Espinosa Chepe, el activista Regis Iglesia, uno de
los más cercanos colaboradores del disidente
Oswaldo Payá, y el dirigente opositor Héctor
Palacios, entre los más conocidos de los 70
privados de la libertad.
“Llamo al gobierno cubano a respetar esos
derechos y a abstenerse de detener o acosar
ciudadanos que están expresando sus opiniones
pacíficamente”, dijo Carter, quien en mayo de
2002 se convirtió en el primer ex presidente de
Estados Unidos en viajar a Cuba, desde el triunfo de
la revolución que dirigió Fidel Castro, en 1959,
que derrocó al entonces presidente Fulgencio
Batista, y la que sigue presidiendo en el gobierno,
a sus 76 años de edad.
Carter reafirmó que la Comunidad
Internacional apoya los derechos a las protecciones
que tienen los disidentes garantizadas “por la
Constitución Cubana”, al tiempo que se mostró preocupado
“por la creciente tensión entre el gobierno
cubano y la Sección de Intereses de Estados Unidos
en La Habana”.
Por ello, el ex mandatario, en su comunicado,
afirmo que “urjo a mi gobierno a trabajar con el
gobierno cubano para desinflar esas tensiones y
establecer una relación de respeto mutuo”.
Durante su visita a La Habana y en el diálogo
que mantuvo con el propio Fidel Castro, el ex
presidente defendió el “proyecto Varela”, por
considerar que constituye un “buen camino” para
iniciar una amplia serie de reformas que Cuba
necesita tanto a nivel político como económico.
El mencionado proyecto, impulsado por Oswaldo
Payá, le fue presentado
a Carter, con el apoyo de 11.000 firmas de
disidentes cubanos, que viven en la Isla, y que así
demostraron su interés para que se busquen
“salidas democráticas y pacíficas” a la actual
situación política de su país, máxime cuando el
propio Fidel Castro ha dicho que “gobernaré hasta
cuando muera”, pero su sustituto en la presidencia
será su propio hermano Raúl, elegido a “dedo”,
al igual que ocurre en países como Irak o Siria.
También Carter, en declaraciones al diario
The Miami Herald, dijo que “me ha decepcionado que
la Asamblea Nacional (de Cuba) no haya aceptado la
petición del Proyecto Varela, ni se haya
pronunciado de una u otra forma sobre ella”, por
lo que la urgió a tomar una “pronta decisión”
sobre este tema que considera de vital importancia
para el futuro de Cuba, especialmente cuando ya
Fidel Castro no exista físicamente.
Los grupos disidentes hicieron
su aparición en Cuba a los pocos años de
comenzar Castro a gobernar con “mano ferrea”
y el apoyo de la entonces Unión Soviética, cuando
muchos se consideraron “traicionados” por la
revolución, entre ellos su propia hermana Juanita,
y se acrecentaron posteriormente con la baja de su
principal consejero Ernesto “Ché”
Guevara en combate con el ejercito de Bolivia, pais
en el que intentó exportar ese mismo sistema de
gobierno. Cuba, por su sistema político, la inexistencia de partidos políticos autorizados, lo que se calificó como una “ausencia de democracia”, fue excluida de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962, tras un duro enfrentamiento con Estados Unidos. |