ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



CANADIENSE KIRSH PRESIDIRA TRIBUNAL INTERNACIONAL
 
    El canadiense Philippe Kirsh fue elegido, por votación unánime, presidente del Tribunal Penal Internacional de Justicia (TPIJ), que juzgará los "crímenes de guerra", tras el acto de posesión de los 18 magistrados que lo integran y que juraron administrar justicia "de manera imparcial y concienzuda", y el cual se celebró en La Haya (Holanda), donde tendrá su sede permanente.
 
    Este Tribunal se creó el primero de julio pasado, luego de ser ratificado el Tratado de Roma de 1998 por 60 países. Destaca el caso de Estados Unidos que lo firmó a través del entonces presidente Bill Clinton y lo rechazó su sucesor y actual mandatario, George Bush.
 
    La reina Beatriz de Holanda y el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, presidieron la toma de juramento de los once hombres y siete mujeres que integran el TPIJ), y que ahora sólo tiene pendiente la elección de un Fiscal, cargo para el cual existen, al menos, doce candidatos de distintos países, entre ellos, muy posiblemente, de Argentina, Australia, Canadá, Gambia y Suiza.
 
    El acto, celebrado el 11 de marzo en el "Salón del Caballero", del parlamento holandés, contó con la presencia de numerosos Jefes de Estado, Jefes de Gobierno y Ministros de Asuntos y Relaciones Exteriores.
 
    La "puesta en marcha" del Tribunal Penal Internacional de Justicia fue saludada con entusiasmo por diversas organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, que pusieron de manifiesto, que de "ahora en adelante los tiranos del mundo entero deberán rendir cuentas de sus actos" y "sus crímenes de guerra no quedarán impunes".
 
   El Tribunal Penal Internacional de Justicia, advirtió su primer presidente, "no puede iniciar sus procesos ni investigaciones" hasta no tener elegido un Fiscal, pero tanto Kirsh como los restantes magistrados que lo integran esperan que "no tarde mucho en llegar el acuerdo". 
 
   Para este primer acto se tenía la esperanza que hubiese consenso entre los países miembros para elegirlo, pero ahora sólo cabe esperar que las negociaciones que se adelantan sobre el tema puedan concluir satisfactoriamente y el magistrado acusador sea elegido prontamente, para que así este nuevo y anhelado organismo tenga todos los caminos abiertos para iniciar su marcha de mano de la justicia.
 
    Esta institución, no obstante, empezó su camino, tras medio siglo de espera para ello, desde el  que presidió el juicio de Nuremberg,  tras la segunda guerra mundial, y tiene entre sus "no firmantes"  a Estados Unidos, Rusia, China, Israel e Irak, entre otros.
 
    Especialmente Estados Unidos e Israel mantienen una "enérgica oposición" al nuevo organismo internacional de justicia por temor a que en el futuro sus "enemigos políticos" puedan manipularlo, por lo que no se considera fácil que aborde prontamente su primer caso.
 
    La oposición al tribunal por parte estadounidense determinó la ausencia de miembros del gobierno que preside George Bush, y ni siquiera el embajador de este país en Holanda, Clifford Sobel, estuvo en el solemne acto, pese a ser uno de los invitados.
 
    Estados Unidos, para evitar una acción determinante del TPIJ contra sus ciudadanos,  tiene suscritos un total de 22 , durante un lapso que va de los cinco a los siete años.
 
    El propio Congreso norteamericano "abrió los grifos de la impunidad" para sus ciudadanos, al autorizar al Presidente Bush a utilizar "todo medio necesario" para liberar a sus ciudadanos  que sean juzgados y caigan en custodia del nuevo Tribunal.
 
    A pesar de las divergencias y a la no asistencia oficial de Estados Unidos, el fical principal estadounidense en el juicio de Nuremberg, tras la segunda guerra mundial, Benjamín Ferencz, izó  la bandera del país más poderoso de la tierra en un acto simbólico de resistencia, llevado a cabo por activistas que están a favor del Tribunal, en una playa cercana a La Haya.
 
    "El mundo todavía necesita un mecanismo para juzgar los crímenes de guerra", dijo Ferencz, para ajustificar su actitud que, desde luego, no tenía ningún carácter oficial ni autorización del gobierno de Estados Unidos.
 
     Los países que han ratificado el Tratado tienen plena confianza en las actuaciones de unos jueces escogidos con "lupa" y están seguros que, como dijo el titular de la organización de los estados miembros, príncipe Zeid Al-Hussein, de Jordania, al posesionar a los 18 magistrados, "el tribunal aplicará la ley en forma equitativa para todos" y que "no es el crisol mundial de las venganzas".

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