ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


 
IRAK COMENZO LA DESTRUCCION DE MISILES PROHIBIDOS
 
    En un paso previo para evitar la guerra con Estados Unidos y Gran Bretaña, Irak continuó destruyendo, bajo la supervisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sus misiles prohibidos del tipo Al Samud 2 y anunció la preparación de un informe sobre la destrucción de ántrax y de un agente neurotóxico VX, confirmando así la acusación de poseer armas de destrucción masiva.
 
    Hiro Ueki, portavoz de los inspectores de la ONU que supervisan la destrucción de ese armamento, anunció también la destrucción por parte iraquí de dos ojivas vacías construidas para aquel tipo de cohetes, que fueron halladas en febrero por la misión.
 
    Igualmente, Irak prosiguió el desmantelamiento de dos cámaras de fundición que eran utilizadas para la fabricación de los llamados misiles Al Fatah -como el grupo terrorista palestino-, y que fueron destruidas durante la década de los años 90, tras la guerra del Golfo, pero vueltas a reconstruir a finales del siglo pasado.
 
    Mientras, las fuerzas aéreas estadounidenses y británicas que controlan un amplio territorio al sur de Irak, que tienen en su poder tras aquella guerra, producida por la invasión iraquí a Kuwait, atacaron el lunes 3 de marzo desde el aire la ciudad de Basora y dieron muerte a varios civiles.
 
    Ueki declaró que los iraquíes, "trituraron" cuatro cohetes el sábado y otros seis el domingo, y planeaban hacerlo con siete o nueve el lunes, de los más de 100 que el país tenía ensamblados y colocados en varias de sus unidades militares para responder a los ataques de la coalición.
 
    Los inspectores esperan ahora, que en un plazo máximo de una semana, Irak les presente un "informe detallado" y una propuesta para que verifiquen que efectivamente "destruyó sus depósitos de ántrax y 1,5 toneladas del agente neurológico VX.
 
    Para garantizar un fiel cumplimiento de la resolución 1.441, los inspectores de la ONU han vuelto a visitar fábricas de cohetes y otras empresas, entre ellas una de plástico, que ya habían inspeccionado, para impedir que un nuevo armamento pueda ser colocado en sus instalaciones o que en ellas sea reconstruido.
 
    El general Amer al-Saadi, asesor científico del presidente iraquí, Sadam Hussein, y quien recibió la carta del jefe de los Inspectores de la ONU, Hans Blix,  en donde se le exigía la destrucción de los misiles Al Samoud 2 y de todo el armamento prohibido por la resolución, expresó que Irak desea que se hagan pruebas del ADN para "determinar las características del ántrax destruido".
 
    El 22 de febrero, Blix en su carta a al-Saadi,  señaló que "se deben hacer los arreglos adecuados para que el proceso de destrucción  (de los misiles) comience el primero de marzo de 2003".
 
    También pidió a Irak la eliminación del combustible y otras sustancias producidas o desarrolladas para la fabricación de los Al Samoud 2, al igual que los motores de misiles que pudieron ser importados al margen del mecanismo establecido por la ONU y que posiblemente fueron utilizados para fabricar esa arma. 
 
    Al-Saadi y el gobierno iraquí confían en que a medida que vayan dando cumplimiento a las órdenes de destrucción de armas impartidas por la ONU, empiecen a desaparecer las "posibilidades de una guerra", porque en 1991 también habían sido destruidas varias bombas R-400 que estaban llenas de armas biológicas, 157 de las cuales contenían ántrax, aflotoxín y toxinas de botulín
 
    Estados Unidos, no obstante, considera que la paulatina destrucción de los misiles hace parte del "juego de engaño" iraquí, pero el gobierno de Hussein recibió una "voz de apoyo" tras el rechazo a la guerra hecha en la Declaración que los líderes árabes mantuvieron el 1 y 2 de marzo en El Cairo.
 
    El viernes 28 de febrero, Blix entregó al Consejo de Seguridad de la ONU un nuevo informe, de 13 páginas, que el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Yuri Fedotov, calificó de "documento equilibrado" en donde se confirman los progresos sobre el cumplimiento de la resolución 1.441 de la organización mundial.
 
    La nueva reunión del Consejo de Seguridad será determinante para conocer pormenorizadamente todos los detalles de la "colaboración iraquí" y la forma como está destruyendo sus armas, aunque sigue vislumbrándose una amplia división en su seno y la teoría que la ONU no autorizará a Estados Unidos y Gran Bretaña a iniciar la guerra contra Irak.

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