EDITORIALES  MES  de ABRIL

VIERNES - EL DÍA DE VENUS
Diosa del Amor y los amantes. Amor y sexo

DIAS  2

Ecce homo, he ahí al hombre. Viernes de Pasión. Herodes saca a Jesús para mostrárselo a la multitud, que quería ensañarse aún más con él, cuando estaba hecho ya un ecce homo. Lo que nos está ofreciendo estos días la televisión, eso sí que es un vía crucis de lo más sobrecogedor. Eso sí que es pasión y muerte de un pueblo. Ecce homo. He ahí una humanidad sufriente, he ahí pasión, he ahí muerte. Pero si estremece ver tanto horror, no menos estremece ver nuestra capacidad de provocarlo y de aceptarlo. Siente uno profunda vergüenza porque con sus impuestos y con su consentimiento se ha puesto en marcha una máquina de guerra costosísima para "ayudar" a los albanokosovares. Pero la vergüenza llega al bochorno cuando constatamos que no estamos hechos de un barro distinto que Milósevich; cuando nos sorprendemos coqueteando con las mismas ideas que predica ese paranoico, e incluso con algunas de sus tácticas aunque en grado inicial. Cuando aceptamos entre nosotros que en las nuevas naciones que quieren formarse, se atente contra la cultura y la lengua de cada ciudadano en favor de la normalización y unificación en la única cultura y en la única lengua legítimas. Los polvos son los mismos. Los lodos dependen de la fuerza con que cuenta cada uno.

EL ALMANAQUE, más preocupado por la pasión del hombre que por la de Dios, ofrece a sus lectores unas cuantas reflexiones sobre nuestro drama.

DIA  9

La violencia aplicada al sexo se llama violación. Y cuando queremos añadirle a cualquier tipo de abuso o transgresión, el carácter especial de profanación de algo sagrado, volvemos a recurrir al empleo del término violación. Toda guerra tiene mucho de salvaje, y puesto que persigue destrozar al enemigo, procura humillarle y profanarle en lo que considera más sagrado e intocable. Toda guerra está sedienta no sólo de sangre y violencia, sino también de violación. Si el arma más importante de la guerra es el terror, los estrategas entienden que entrar en las poblaciones enemigas violando a todas sus mujeres, puede tener mayor efecto aterrorizador que el bombardeo de sus casas y fábricas. Es una cuestión de táctica. Aterrorizar a la población civil es, desde el famoso experimento de Guernica, un objetivo militar, aunque no se lleva ponerlos en la cuenta de los objetivos alcanzados, sino en la de los inevitables errores, que en privado se celebran y públicamente se lamentan. Las únicas bombas perdidas son las que no hacen ningún daño. Tampoco la violación sistemática de las mujeres del enemigo se exhibe como un trofeo de guerra, sino que se presenta como uno de sus horrores colaterales e inevitables, por más que los generales lo hayan incluido como elemento capital de su estrategia. Desde el momento en que se mata, se roba, se incendia, se deporta, el medir por palmos es pura hipocresía; forma parte de la propaganda de la guerra. En la que menos se viola, se violan los derechos humanos fundamentales, que no es poco. La guerra es per se violación de los derechos humanos del enemigo. Y en esa violación genérica, entran violaciones específicas orientadas todas a lo mismo: al terror.

EL ALMANAQUE, cruzando guerra y sexo, dedica hoy su análisis léxico a la palabra y al concepto de violación. Es un tema largo, que continuará en viernes sucesivos.

DIA  16

Estamos cambiando profundamente, pero seguimos hablando con palabras que se inventaron para decir cosas distintas de las que decimos ahora, y nos regimos por leyes que se promulgaron para defender cosas que están ya irreconocibles. Y ahí estamos haciendo juegos malabares con las palabras y con las leyes, estirando y encogiendo según mande en cada caso el sentido común, si hay voluntad de aplicarlo. Los jueces, no sólo los de aquí, andan desorientados con el delito de violación. Han perdido el oremus. Y no hay para menos. El escenario actual es muy distinto de aquel en que vivieron nuestros padres y nuestros abuelos. Del código moral que definía el bien y el mal en cuestión de sexo, han ido cayendo las hojas a puñados. Sólo quedan unas pocas, como el concepto de corrupción de menores, la violación, el incesto, la pederastia y poco más, que ya no son libro ni son nada, por lo que no tardarán en caer si no son cosidas sólidamente a otro código. Cuando el sexo queda desvinculado de la vida a voluntad; cuando justo por haber perdido esta vinculación ha quedado despojado del carácter sagrado que tuvo el acto reproductor; cuando precisamente por eso han dejado de tener sentido todas las reglamentaciones y limitaciones que sobre él había; ¿no es más apropiado hablar de violencia, de agresión, de daños, que precisamente de violación? ¿Cómo se puede hablar de violación de la correspondencia cuando las cartas van hasta sin sobre?

EL ALMANAQUE toca hoy un tema vidrioso. Pero hemos de entrenarnos a pensar con libertad, aunque nos equivoquemos. Hoy diseccionamos la palabra violación.

DIA 23

El mundo está loco, loco, loco. Hace treinta años unos iluminados andaban diciendo: "haz el amor y no la guerra". Pero tenían que haber añadido: al natural, sin preservativos y sin anticonceptivos. Porque mira a dónde nos ha llevado la pereza generativa de los pueblos viejos. Por no querer soportar las penurias de la reproducción, instalaron en su territorio pueblos jóvenes, mucho más prolíficos, que les abastecieron de mano de obra barata. Y ahora les vienen que de iguales, nada. Que ya basta de hacer el amor y llenarles el territorio de metecos. Que ahora toca hacer la guerra. Andamos errados de filosofía. ¿No les hubiese salido más a cuenta a estos pueblos que ahora hacen la guerra, haber hecho más el amor? En los tiempos de la cibernética, cuando tenemos tan claro que hasta un mosquito es importante porque es un anillo de la cadena ecológica, parece mentira que nos hayamos montado una filosofía y una vida compartimentada en entelequias, como si el amor no tuviera nada que ver con la paz y con la guerra y con el presente y con el futuro, y con las pensiones. Al final resulta que si los albanokosovares son el 90% de la población de Kósovo y los servios sólo el 10%, es porque parece ser que los servios están más interesados en la violación y en la guerra que en el amor. Y no son ellos solos los que al haberse quedado atrás en la reproducción y al no admitir la igualdad de los recién llegados, tienen que buscar soluciones nada respetuosas con los derechos humanos.

EL ALMANAQUE vuelve sobre la filosofía de la reproducción a costa de la palabra prolífico, por lo mucho que tiene que ver con ello la amarga experiencia que estamos viviendo.

DIA 30

"FRATERNITÉ"

En el largo camino emprendido por la humanidad para encontrar la fórmula de convivencia más sólida y duradera, la Revolución Francesa relanzó, perfilándola, una de las ideas motrices del cristianismo: la fraternidad de toda la humanidad. La puso en efecto junto a las otras dos grandes palabras programáticas de la Revolución: LIBERTAD e IGUALDAD. Porque de fraternidad basada en el derecho de primogenitura, en que quien nacía primero gozaba de todos los derechos, y los que nacían después de él eran poco menos que sus siervos, de esa fraternidad y de los conflictos que había generado, la humanidad había salido escaldada. Afortunadamente se fue superando esta fraternidad inicua, fuente inagotable de iniquidades, y todo el mundo occidental adoptó el principio de la fraternidad basada en la igualdad. Y a todos nos fue mejor, muchísimo mejor. A los primogénitos incluso. Fundamentar derechos sobre los bienes patrios (es decir del padre del que has nacido, que es así como se hacen las patrias, con las tierras de los patres; y naciendo se hacen las naciones); fundamentar, digo, el derecho a los bienes patrios en la prioridad de nacimiento, de manera que quien nació primero tiene patria (es decir herencia paterna) y el que llegó más tarde peor para él, es de un anacronismo total. Es retroceder a la Edad Media, a los feudos y mayorazgos. Pero con la Revolución Francesa no sólo se avanzó hacia la fraternidad igualitaria de los miembros de una familia, sino también hacia la igualdad de los pueblos que forman una nación o una patria. Replantear en un país los derechos preferentes (más bien totalitarios) de los que antes nacieron en él, suena tan anacrónico como querer resucitar el derecho de primogenitura, que no le anda lejos al de dominación de las castas superiores sobre las inferiores.

EL ALMANAQUE sigue tirando de palabras e intentando arrancarles claves de interpretación. Confiamos que sea útil la reflexión sobre el casi extinto derecho de primogenitura.

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