EDITORIALES  MES de ABRIL

SÁBADO - DÍA DE SATURNO
El dios de la Agricultura que nos enseña a conocer, cultivar y amar la tierra. Ecología

DIA  3

Por empeñarnos en vivir de espaldas a la muerte, acabamos dando la espalda a la vida. Nos hemos puesto difícil el morir, al precio de ponernos cada vez más difícil el vivir. Lo que no tiene sentido es empeñarnos hasta tal punto en huir de la muerte, que al final hemos de acabar deseándola. Como el viejo del cuento que vivió mil años. Nos falta una cultura equilibrada de la muerte, sin necesidad de llegar a los extremos de la Edad Media, que casi vivía en compañía de la muerte. Bien le van a nuestra sociedad los ritos de la Semana Santa, que nos recuerdan cada año la pasión, muerte y resurrección del fundador religioso-cultural de Occidente. Est modus in rebus, que diría Horacio. Hay un límite en las cosas. Y las apariencias nos dicen que hemos traspasado el límite en nuestra huida de la muerte, puesto que nos estamos planteando ya seriamente como colecticidad, los mecanismos legales para poder administrar la muerte. A esto se le ha puesto un nombre griego, euqanasia (euzanasía), para que suene mejor. Pero antes se le llamaba la "buena muerte" y san José era el santo al que se encomendaban los cristianos para poder gozar de una buena y dulce muerte. ¡Hay que ver cuántas vueltas da el mundo!

EL ALMANAQUE dedica el Sábado Santo, día en que todos los ritos conmemoran la muerte y enterramiento de Cristo, a hacer algunas reflexiones sobre la muerte.

DIA 10

Va pensiero, sull'ali dorate... Super flúmina Babylonis illic sédimus et flévimus... cantos estremecedores de deportados. El profeta Ezequiel fue víctima y testigo de la deportación de los judíos a Babilonia después que Nabucodonosor arrasara el país y en especial Jerusalén. Ahí empezó la diáspora, el drama de un pueblo arrancado de la tierra en que había nacido, condenado a perder su identidad y su fe. Como siempre, muchos pensaron que sí, que era bueno renunciar a la propia lengua, a la propia cultura, a la propia fe, a los propios valores, y se dejaron absorber por la cultura babilonia; y otros pensaron que no, que era muy rica su herencia como para dilapidarla, como para renunciar a ella a cambio de unos valores que, como la historia se ocupó de demostrar, no tenían ningún futuro. El profeta Ezequiel fue ejecutado por echar en cara a los jueces y a los príncipes de Israel, que se habían acomodado al confort que les proporcionó Nabucodonosor a cambio de que renunciasen a su pasado y a su futuro. Verdi nos canta en el coro de los cautivos del Nabucco el dolor de los deportados: "Aléjate, pensamiento, sobre alas doradas...") Y el conmovedor salmo 137: "A la orilla de los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos..." del que tantas y tan bellas versiones polifónicas se han hecho, es el lamento de los deportados, que recordando la crueldad de Babilonia, le vaticinan que alguien le hará sufrir lo que ella hizo sufrir.

EL ALMANAQUE dedica un recuerdo "distinto" a los que sufren estos días la deportación, al acaecer la conmemoración de Ezequiel, profeta de los deportados.

DIA 17

Andamos a vueltas con la naturaleza humana. Todos tenemos entristecidas nuestras retinas con la imagen tantas veces repetida de los deportados conducidos como ovejas al matadero. Y cada vez que contemplamos o recordamos esas imágenes, algo dentro de nosotros se rebela. ¿Cómo puede ser eso? Uno echa las cuentas y no le salen. Bastan cuatro policías o cuatro matones para conducir un rebaño de miles de deportados. Y no salen las cuentas. No hay manera de que salgan. Si examinas el número, ganan los deportados a los deportadores. Si ponderas la fuerza, es evidente que bastaría que la activasen los deportados para aniquilar a los deportadores con una proporción de bajas irrelevante. Pero cuando haces balance del armamento ético de que está dotado cada bando, es decir cuando analizas las costumbres, y entre ellas los fetiches y los tabúes, que es tanto como decir las doctrinas étnicas, la superioridad de los deportadores sobre los deportados es literalmente aplastante. Estos últimos están tan desarmados como un ejército que sin más defensa que rezos y conjuros, se enfrenta a un enemigo dotado de ametralladoras. Según su ética, los deportadores, por ser quienes son, se creen con el sagrado derecho de expulsar de su territorio a las etnias extrañas. Alguien les ha educado con el máximo esmero para que así lo crean y obren en consecuencia. Se les ha dado una educación territorialista. Mientras tanto, alguien, al mismo tiempo, ha educado a los desplazados para la convivencia pacífica, para la multietnia, para la no agresión, para la democracia. Y está claro que el agredido sólo podrá combatir eficazmente contra el agresor, en la medida en que no sea inferior a él en armamento, incluídas las armas éticas. De eso va la guerra. Con la ética del deportado no se puede vencer al deportador.

Para EL ALMANAQUE es imposible eludir el tema. Hoy volvemos a él de la mano del sedentarismo. Da que pensar.

DIA 24

Lo que no ha conseguido la ambición de poder, que es el campo de cultivo del político, ojalá Dios lo consiga el amor del filólogo, cuya obligación devotísima es LA PALABRA. Don Fernando Rodríguez Lafuente, filólogo de profesión y devoción, es el nuevo director del Instituto Cervantes. Con él se abre la puerta a la esperanza de que la dimensión institucional y burocrática del Instituto, esqueleto necesario para sostener y articular cualquier cuerpo, no siga siendo sólo eso, un esqueleto mineralizado, sin médula y sin encarnadura. Confiamos en que la condición de filólogo del nuevo director, contribuya a propiciar el desarrollo de un cuerpo lleno de vitalidad y belleza en torno a ese esqueleto. Es nuestro mejor deseo. Siguiendo en nuestra diaria búsqueda de claves léxicas que nos ayuden a interpretar la realidad que nos ha tocado vivir, hemos recalado en la palabra "examen", con la que los romanos, mira por dónde, denominaban el "enjambre". Resulta que las abejas tienen perfectamente resuelto el problema de la superpoblación, con un nivel de violencia asumible. Cuando tienen superpoblada la colmena, la solución es enjambrar (es decir, emigrar parte de las abejas con su respectiva reina para formar una nueva colmena); a esa operación los romanos la llamaban examinare, de donde hemos sacado el concepto de examinar.

EL ALMANAQUE se complace en ofrecer a sus lectores estos refinamientos léxicos, confiando en que si no les convence nuestra forma de tramar y urdir los hilos de nuestra sutil tela de araña, puedan servirse de esos mismos hilos para tejer sus propias elucubraciones.