EDITORIALES  MES de ABRIL

MIÉRCOLES - EL DÍA DE MERCURIO 
Dios del Comercio. Negocios, dinero, inversiones, viajes.

DIA  7

Dicen que las bolsas están eufóricas. Clinton tiene razón. Ha desencadenado una catástrofe de lo más humanitario que imaginarse pueda. No sólo los capitanes, sino también los capitales han bendecido su guerra humanitaria. Si produce beneficios, es que es buena, es beneficiosa, es benéfica. Las bolsas no paran de subir. Los accionistas de todo el mundo deben estar bendiciendo a Clinton y a Milósevich porque forman entre los dos un tándem muy beneficioso. Además el negocio está muy bien enfocado: la OTAN viene a desfacer el entuerto de Milósevich y mira por dónde, no podía ni imaginárselo, la guerra provoca muchos más desplazamientos. Pero los desplazados y los refugiados no tienen nada que ver con el negocio de la guerra. Eso son cosas de la sociedad civil. Los Estados no pueden distraer su atención del negocio principal, no pueden dedicarse a esas minucias cuando están en lo verdaderamente importante, en su gran especialidad, que es destruir. Todo lo demás es accesorio, son efectos secundarios, ni deseados ni previstos.

EL ALMANAQUE recuerda hoy en la sección NÓMINA RERUM que las guerras han sido siempre una fuente de beneficios.


DIA  14

Dicen que las bolsas están eufóricas. Clinton tiene razón. Ha desencadenado una catástrofe de lo más humanitario que imaginarse pueda. No sólo los capitanes, sino también los capitales han bendecido su guerra humanitaria. Si produce beneficios, es que es buena, es beneficiosa, es benéfica. Las bolsas no paran de subir. Los accionistas de todo el mundo deben estar bendiciendo a Clinton y a Milósevich porque forman entre los dos un tándem muy beneficioso. Además el negocio está muy bien enfocado: la OTAN viene a desfacer el entuerto de Milósevich y mira por dónde, no podía ni imaginárselo, la guerra provoca muchos más desplazamientos. Pero los desplazados y los refugiados no tienen nada que ver con el negocio de la guerra. Eso son cosas de la sociedad civil. Los Estados no pueden distraer su atención del negocio principal, no pueden dedicarse a esas minucias cuando están en lo verdaderamente importante, en su gran especialidad, que es destruir. Todo lo demás es accesorio, son efectos secundarios, ni deseados ni previstos.

EL ALMANAQUE recuerda hoy en la sección NÓMINA RERUM que las guerras han sido siempre una fuente de beneficios.


DIA  21

Dicen que las bolsas están eufóricas. Clinton tiene razón. Ha desencadenado una catástrofe de lo más humanitario que imaginarse pueda. No sólo los capitanes, sino también los capitales han bendecido su guerra humanitaria. Si produce beneficios, es que es buena, es beneficiosa, es benéfica. Las bolsas no paran de subir. Los accionistas de todo el mundo deben estar bendiciendo a Clinton y a Milósevich porque forman entre los dos un tándem muy beneficioso. Además el negocio está muy bien enfocado: la OTAN viene a desfacer el entuerto de Milósevich y mira por dónde, no podía ni imaginárselo, la guerra provoca muchos más desplazamientos. Pero los desplazados y los refugiados no tienen nada que ver con el negocio de la guerra. Eso son cosas de la sociedad civil. Los Estados no pueden distraer su atención del negocio principal, no pueden dedicarse a esas minucias cuando están en lo verdaderamente importante, en su gran especialidad, que es destruir. Todo lo demás es accesorio, son efectos secundarios, ni deseados ni previstos.

EL ALMANAQUE recuerda hoy en la sección NÓMINA RERUM que las guerras han sido siempre una fuente de beneficios.


DIA   28

El mejor negocio de todos los tiempos ha sido siempre la guerra. Para el que la gana, por supuesto; porque para que uno haga un negocio fabuloso, otro tiene que hacerlo ruinoso. La guerra no es más que el robo a gran escala, generalmente de países, con todos sus habitantes dentro. Es lo que Maquiavelo llama adquirir principados. Y el segundo negocio es la industria que provee de armas a ambos bandos. La industria armamentística gana tanto con el vencedor como con el perdedor. Siempre cobra. Y como toda industria, tiene su temporada alta, en que crece el consumo, y sus temporadas bajas, en que éste se mantiene al ralentí. De la misma manera que el deber de un industrial turístico es promocionar el turismo, la obligación profesional de un industrial de las armas es fomentar la guerra por todos los medios a su alcance. Es el negocio. Un negocio que nunca es a corto plazo. Tanto al ladrón de países como al vendedor de armas les interesa tener focos de desestabilización. Cada uno a su negocio. Que los nacionalismos son un factor desestabilizador, porque hay unos pueblos que se quieren emancipar de otros; otros que reivindican como suyo un territorio; otros que aspiran más bien a establecerse como nuevos dueños del país y explotar a la población sometida; otros a conquistar nuevos territorios desalojando a la población; otros que sueñan con enfeudarse otros pueblos, otros que aspiran a hacer germinar la semilla de un imperio, otros que suspiran por trazar nuevas líneas en los mapas... los fabricantes de armas, encantados; lo que quiere el fabricante de ataúdes es vender; y para eso necesita muertos, cuantos más, mejor. Naturalmente que le pondrá cara compungida a la familia y le dará el más sentido pésame; si pusiera cara de pascuas se le iría el negocio al garete. Todo fabricante de armas (y muchos países lo son) tienen la obligación profesional de hacer prosperar por todos los medios su negocio armamentístico. Ya se sabe, en la guerra siempre hay gente que sufre y llora; pero eso es un efecto colateral. Lo importante es el consumo de armas para uno, eliminar al rival para otro, ganar posiciones estratégicas para el de más allá.

EL ALMANAQUE vuelve hoy, día de Mercurio, a fijarse en el negocio de la guerra y de paso hace su reflexión léxica sobre qué significa realmente negocio.