EDITORIALES  MES de ABRIL

DOMINGO - DÍA DEL SEÑOR
"Dies Domínica" Cultura, derechos y valores humanos. Religión

DIA  4

Resurrección. No nos vendría nada mal un gran movimiento de Resurrección. Pero al paso que vamos... no parece ésa la dirección acertada. A no ser que para llegar a la Resurrección tengamos que meternos en un gran túnel de muerte y estar ahí enterrados tres días o tres años o tres siglos. A no ser que estemos empezando ya a entrar en ese túnel al que por lo visto tan sólo nos asomamos hace medio siglo y en vez de atravesarlo, nos volvimos atrás horrorizados. Por lo visto, la dosis de horror fue demasiado pequeña; no sirvió ni tan siquiera para vacunarnos, porque volvemos a las andadas con el mismo bagaje ideológico de hace medio siglo. Otra vez los nacionalismos diferenciadores y diferencialistas, redentores, iluminados, separadores y separatistas, victimadores y victimistas, adoctrinadores, superiores, depuradores, limpiadores, lustradores, normalizadores, formadores, uniformadores, salvadores, conversores y reconversores. Parten del principio sacrosanto de que no pueden ni deben tolerar que colectivos de cultura y lengua distinta puedan vivir en su territorio con los mismos derechos que el colectivo de los autóctonos. Metidos en ese camino, tenemos túnel para rato. Los Servios por lo visto tienen prisa en llegar a su resurrección, porque avanzan con prisa túnel adentro. Como Hitler, están convencidos de que no están solos, de que son el pueblo heroico que abre el camino de la resurrección a otros pueblos que sufren su mismo oprobio.

EL ALMANAQUE dedica hoy, Día del Señor por excelencia, y Día de la Patria Vasca, una reflexión sobre los nuevos intentos por reorganizar la sociedad a partir de la premisa de que en cada territorio existe un pueblo con derecho a imponer su dominación, su cultura y su lengua a los demás pueblos que habitan en el mismo, o a expulsarlos si prefiere, en virtud de ese mismo derecho de predominio.

DIA 11

¡Los nombres! Hay que dedicarle unas cuantas horas cada día a un nombre para descubrir que cada uno en particular y todos ellos en conjunto son el el arcón en que guardan las familias, los pueblos y las culturas, su caudal de memoria colectiva. De la misma manera que paseando por una ciudad y leyendo los nombres que ha puesto a sus plazas y jardines y calles y escuelas, podemos quedarnos con el alma de ese pueblo, y adivinar si es joven o viejo, si mira al presente, al pasado o al futuro, si tiene conciencia de sí mismo, si se ama o se es indiferente; así también, cuando examinamos el conjunto de nuestros nombres, descubrimos que son el compendio de nuestra alma, de nuestros sentimientos, de nuestros valores. Que cada época, cada acontecimiento, cada fe va dejando su poso en los nombres de las personas. Podríamos reconstruir el alma y la vida de una familia, de un pueblo, de una civilización, aunque todo se perdiese, con tal que conservásemos los nombres.

Hoy recala EL ALMANAQUE en uno de esos nombres tan nuestros y tan bellos: Rocío. No se les ha ocurrido a todos los pueblos ponerles a sus niñas un nombre tan seductor, y tener una Virgen del Rocío con una romería tan inenarrable. Cada pueblo tiene su alma. Y la lleva en sus nombres.

DIA 18

"A pesar de ser distintos, podemos estar juntos". Estas son las palabras santas que pronunciaba ayer el obispo nacionalista monseñor Setién. Por supuesto, monseñor. A la vista está: hay vascos distinguidos y vascos distintos que han de aprender a estar juntos a pesar de que a los vascos distinguidos les asiste el derecho divino y humano e histórico para ser vascos sin más. Los otros son tan distintos que ni siquiera son vascos: son españoles, aunque sean vascos sus apellidos. Sin el empeño de los obispos y del clero vasco por distinguir a los corderos de los chivos (expiatorios), las cosas no serían como son. Es un pirómano este monseñor. Enciende el fuego, lo atiza, y luego pone cara de sorprendido porque arde. En el Evangelio universal, somos todos iguales; en el evangelio vasco, somos distintos. Es lo que viene predicando la Iglesia vasca desde hace ya tres decenios. Y el mensaje ha calado bien hondo. Y además resulta que los vascos son distintos en otra cosa muy importante: los vascos que matan y los que les apoyan políticamente, y los que mantienen el rescoldo con la violencia de baja intensidad, esos son los que quieren la paz. Y el obispo Setién también quiere la paz. Las víctimas, en cambio, no desean la paz. No están haciendo nada por que llegue la paz al país Vasco. A los ojos de la Iglesia de Euskadi son los que ponen palos a las ruedas de la paz. Tiene razón Monseñor Setién, esos son unos vascos diferentes. Es verdad. ¿Cómo no habíamos caído en la cuenta de que las víctimas son distintas del verdugo? ¿Cómo no nos hemos percatado de que las víctimas no están haciendo nada por que sus verdugos los dejen en paz? Que aprendan de los concejales de Izquierda Unida con Madrazo a la cabeza. Son distintos pero son iguales. Esos no tendrán problemas. Es una grave irresponsabilidad por parte de las víctimas, de la que hoy les pide cuentas la Iglesia y mañana se las pedirá Dios. ¿Qué están haciendo los concejales del PP para que les dejen vivir en paz? Nada de nada. Ni siquiera un gesto de buena voluntad, ni retirarse de los ayuntamientos ni de las candidaturas, ni nada. Y encima se quejarán de que les quemen las casas, de que les echen de Euskadi. Encima tienen la desvergüenza de quejarse.

EL ALMANAQUE quiere examinar hoy la letra y el espíritu de la palabra clave que pronunciaba el obispo Setién al subir al castillo de Javier, aunque suene un tanto irreverente glosar esas palabras de Monseñor el Día del Señor.

 DIA  25

La cruz y la espada tiene su nueva versión en los ejércitos humanitarios. Son los ejércitos de la paz. Allá donde van, su objetivo es llevar la paz, como antaño los conquistadores iban a llevar la cruz a los pueblos infieles, y la espada también estaba allí, porque era necesaria para abrirle paso a la cruz redentora. Lo esencial era llevar la salvación a los infieles. Hoy ocupa el lugar de la cruz ese amor por la humanidad recogido en el término "humanitario". Como la acción humanitaria no puede penetrar en los países que la necesitan, las armas le abren paso, como antaño la espada le despejó el camino a la cruz. Ahí están ya los "apaches" (a los que en su día exterminaron los americanos; son las ironías de la historia) para impedir el exterminio de los albanokosovares. La cruz ocupó su parcela; era la coartada de la espada. Pero fue ésta la que realmente se instaló en las tierras de los infieles. Hoy la incógnita está abierta. Son muchos los que recelan que puede ocurrir lo mismo que antaño. Que la acción humanitaria sea el pretexto para poner en marcha una operación militar de vastísimo alcance, para la que Kósovo no tiene ningún peso específico. Pero es la coartada perfecta sin la cual hubiese sido imposible ponerse a favor la mayor parte de la opinión pública. Milósevich sería en esta jugada el tonto útil que suministra la coartada indispensable a los americanos, como en su día los checos, con la expulsión de los sudetes, suministraron a Hitler la coartada para una operación de vastísimo alcance. Estamos entrando en un nuevo orden mundial en el que se acaba de firmar el acta de defunción de la ONU en un momento en que el antiguo bloque soviético está aniquilado. Desde la perspectiva militar sería absurdo no aprovechar esta coyuntura para crear una nueva hegemonía militar y económica. Ni era creíble que los conquistadores tuvieran como objetivo prioritario salvar a los infieles de la condenación eterna, ni es creíble que los ejércitos de hoy tengan por objeto evitar sufrimientos a nadie, cuando la maquinaria destructiva de un ejército no tiene más objetivo que destruir y matar.

EL ALMANAQUE ofrece el análisis de la palabra historia, ahora que estamos asistiendo a formas tan divergentes de contarnos no el pasado, sino el presente, y un pogrom ordenado por Nuestra Señora en uno de sus Milagros (poesía).