DEMETRIO

DhmhtrioV (Demétrios) es la forma griega de este nombre con el que se distinguió un gran hombre de Estado de la antigua Grecia. Es una forma adjetiva de Dhmhthr (Deméter), que los romanos transcribían e interpretaban como Dea Mater. Deméter era, en efecto, la diosa de la Tierra y de la agricultura, la diosa de la producción.

San Demetrio, primer obispo de Gap, fue contemporáneo de los apóstoles más longevos y murió el año 100. Cuenta la tradición que fue enviado por los mismos apóstoles a evangelizar las Galias, y hacia aquella provincia del imperio se dirigió con otros varios compañeros. Fue cuando estaba en el poder el emperador Claudio. Llegados primero a la región de Provenza, pasaron luego ó a Arlés, desde donde se distribuyeron por todo el país, quedando Demetrio en Gap, ciudad que fue el punto de partida de la cristianización de los Alpes. Logró inotables avances en la cristianización de aquellas poblaciones, tanto merced a su predicación como a la implantación de las costumbres cristianas y a su propio ejemplo. Acusado ante el prefecto de que se oponía a los ritos paganos, tuvo que decapitarlo, aunque no era éste su deseo, pues era muy estimado por todos. La iconografía lo representa sosteniendo con las manos su cabeza cortada.

Los Demetrios celebran su onomástica el 9 de abril, 18 de junio, 3 de julio, 9 y 14 de agosto, 8 y 19 de septiembre, 8 y 9 de octubre, 10, 17, 21 y 29 de noviembre y 22 de diciembre.

Pero no se agota en los santos la excelencia de este nombre, sumamente valorado en la zona oriental del imperio romano. Demetrio I rey de Macedonia, Poliorcetes (expugnador de ciudades), así llamado por las muchas que rindió. Era hijo de uno de los generales que entró en el reparto del imperio de Alejandro Magno. Tuvo una vida agitada, en constantes campañas guerreras de defensa y de conquista. Su bravura, su espíritu emprendedor, su habilidad extraordinaria en la guerra, hacen de él uno de los personajes más notables de la historia del desmembramiento del imperio de Alejandro. Murió el 284 a. de J.C. Demetrio II (278-233), supo mantener el equilibrio en su reino a menores costos. Demetrio rey de Bactriana, conquistó vastos territorios en la India septentrional. Demetrio el Hermoso, rey de Cirene (n. 280 a. J.C.), gozó de una paz poco provechosa para un príncipe. Demetrio rey de Tesalia, quiso independizar este reino del imperio. No lo consiguió. Demetrio I Soter (Salvador), rey de Siria (162-150 a. de J.C.), luchó contra el legendario Judas Macabeo. Su hijo Demetrio II el Vencedor, y los cuatro príncipes rusos con el nombre de Demetrio. Y los patriarcas, y los generales, y los filósofos...

Los Demetrios pueden sentirse orgullosos de su nombre, que trae uno de los más bellos orígenes: nada menos que la Diosa Madre, la Madre Tierra, la puerta del día, del mes y del año, de la luz y de los frutos. Un nombre santificado por tantos hombres excelentes y llevado por emperadores, reyes, grandes dignatarios y sabios insignes, con el gozo de saber que llevaban un gran nombre. ¡Felicidades!

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