JENARO

Viene del latín Januarius, que procede a su vez de Janus, el nombre del dios Jano, dios de las puertas, representado con dos caras, porque vigila al mismo tiempo a los que entran y a los que salen. Era también el dios de los mercaderes. Presidía la entrada del año, de ahí que el primer mes se llamase Januarius, en honor de Jano. Janvier (francés), Gennaio (italiano), Ianuari (inglés), Janeiro (portugués), Januar (alemán), nos dan idea de las distintas formas de evolución de Januarius. Jenaro ha sido siempre un nombre de prestigio, aunque de difusión limitada.

San Jenaro, obispo de Benevento, mártir y patrono de Nápoles, fue martirizado el año 305, bajo el emperador Diocleciano. La primera referencia a las Actas de su martirio la tenemos por Beda el Venerable (año 733) y luego por Juan Diácono (el año 910), es decir con 400 y 600 años de distancia. Según estas Actas nació en Nápoles y fue martirizado en Puteoli (hoy Pozzuoli) juntamente con su diácono Festo, su lector Desiderio, Eutiques y Acucio. Sus reliquias se han conservado celosamente y son objeto de una especial veneración en la catedral de Nápoles, en la llamada Capilla del Tesoro. Se guardan en un relicario la cabeza del santo y dos redomas de sangre, que desde hace ya muchísimos siglos, se licúa varias veces al año: el 19 de septiembre con su octava, y el 16 de diciembre. Es el llamado milagro de la sangre de San Jenaro. Sean cuales sean las causas físicas o químicas que dan lugar a esa licuefacción, no deja de ser sorprendente que se haya conservado esta reliquia durante tantos siglos manteniendo las mismas propiedades. Los napolitanos están convencidos del efecto protector que sobre la ciudad y sus habitantes tienen estas reliquias.

La onomástica la celebran los Jenaros coincidiendo con la conmemoración del más célebre de los santos de este nombre (el 19 de septiembre), pero el santoral hace memoria de otros santos insignes: S. Jenaro mártir en Heraclea, junto con s. Félix, el 7 de enero; S. Jenaro martirizado en África junto con otros seis varones y dos mujeres, el 19 de enero; S. Jenaro mártir africano junto con las santas Macaria y Máxima, el 8 de abril; s. Jenaro, hijo de la mártir santa Felícitas, martirizado también en Roma con plomo derretido, el 10 de julio; el 11 de julio S. Jenaro en Nicópolis de Armenia; el 15 S. Jenaro de Cartago; el 6 de agosto, S. Jenaro diácono del papa S. Sixto II, con él martirizado y enterrado; el 28 S. Jenaro de Venusia, degollado junto con sus padres S. Bonifacio y Sta.Tecla; el 25 de octubre S. Jenaro diácono y mártir en Cerdeña; el 2 de diciembre S. Jenaro mártir en África con los santos Securo, Severo y Victorino; el 15 de diciembre S. Jenaro martirizado en África con otros seis.

Es el de Jenaro un nombre abundante en mártires, todos del tiempo de las grandes persecuciones, hombres de enorme resistencia y fidelidad a sus convicciones. Y es también un nombre que evoca al dios romano del cielo luminoso, el que presidía la iniciación del día, del mes, del año, de los caminos, de las ciudades, de las casas (las puertas). Un dios sumamente benéfico. Un nombre con virtud. ¡Felicidades!

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