TIMOTEO 

Deriva de la voz griega timaw (timáo), que significa honrar, venerar, rendir culto, más qeoV (zeós), que significa Dios. Timoteo es, pues, el hombre que cumple fielmente sus deberes para con Dios, el que respeta a Dios. En orden inverso tiene los mismos elementos que Teótimo, y es sinónimo asimismo de Amadeo, y Teófilo. Ha llegado hasta nosotros a través de un discípulo y compañero de san Pablo, que fue destinatario de dos de sus epístolas; pero su antigüedad está documentada desde el siglo IV a.J.C. Como la mayoría de nombres de origen griego, es poco frecuente y mantiene su carácter selecto.

San Timoteo, discípulo predilecto de san Pablo, quien le llama su verdadero hijo, su amado hijo y fiel en el Señor. El apóstol le había convertido a la fe cristiana junto a su madre y su abuela. Hijo de madre judía y de padre griego de Asia Menor, fue circuncidado por el mismo apóstol para facilitarle la acción apostólica entre los judíos. Colaboró con san Pablo en la evangelización, y con él estuvo en la fundación de las primeras iglesias (grupos de cristianos): la de Filipos, la de Tesalónica, la de Corinto, la de Éfeso, a las que dirigió sendas epístolas, que constituyen el gran depósito doctrinal del Nuevo Testamento. Realizó numerosos viajes, algunos con san Pablo y otros enviado por éste. Al abandonar Pablo la ciudad de Corinto para ir a Jerusalén, Timoteo forma parte de la comitiva que iba con rumbo a Palestina. A partir de ahí el libro de los Hechos de los Apóstoles le pierde la pista a Timoteo, pero seguimos teniendo noticias de él en las epístolas del cautiverio. Es prácticamente seguro que siguió al apóstol a Jerusalén y a Cesarea, que se embarcó con él rumbo a Italia y que le ayudó a hacerle más soportable la cárcel. San Pablo le nombra en las cartas a los Colosenses, a Filemón y a los Filipenses, además de las dos cartas dirigidas a él expresamente. La tradición nos cuenta que ocupó la silla episcopal de Éfeso, y que su martirio se debió a su oposición rotunda a la celebración de una fiesta pagana.

El santoral ofrece a los Timoteos doce fechas para celebrar su onomástica: el 26 de enero, el 24 de marzo, el 6 de abril, el 3, 21 y 22 de mayo, el 10 de junio, el 19, 22 y 23 de agosto, el 8 de septiembre y el 19 de diciembre.

Además de los doce santos que llevan este nombre, han pasado a la historia Timoteo, poeta lírico y músico griego, (446-357 a. J.C.), que revolucionó la lírica teatral y aumentó a 11 las cuerdas de la cítara. Timoteo, escultor griego de la misma época, que trabajó en el templo de Esculapio, en Epidauro, y labró las metopas del frontón oeste. Timoteo, general ateniense, (m. 354 a. J. C.), que fue un afortunado estratega naval en su época. Timoteo della Vita (1480-1534), pinor, discípulo y colaborador de Rafael.

Los Timoteos pueden estar contentos con su nombre: tiene un noble significado y cuantos lo han llevado, le han añadido dignidad y nobleza. ¡Felicidades!

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