PÍO

El adjetivo latino Pius es el que da origen a este nombre propio. Se refiere a la que para los romanos era la más noble y esencial de las virtudes humanas, la pietas, que no podemos traducir simplemente por "piedad", porque al pasar este término a las lenguas románicas se redujo su significado para referirlo sólo al cumplimiento de los deberes religiosos, cuando en latín se refería también al cumplimiento de los deberes de los hijos con los padres y de los padres con los hijos. La pietas era para los romanos el gran cimiento de la conducta. Pius es el apelativo que le da Virgilio al heroico fundador del pueblo romano en la Eneida: Pius Aeneas. Y nos lo representa como hijo solícito de su anciano padre, padre amantísimo de su hijo y fiel cumplidor de sus deberes para con los dioses.

San Pío V (Antonio Ghislieri) (1504-1572), fue papa desde 1566 hasta su muerte. Era fraile dominico (la orden religiosa, llamada también de los predicadores, a la que estaba encomendada la Santa Inquisición), inquisidor primero en Lombardía, luego obispo, cardenal en 1557 y gran inquisidor en 1558. Fue elegido sucesor de Pío IV en 1566. Se ocupó de la reforma de la Iglesia y se aplicó estrictamente en la implantación de los decretos del concilio de Trento, publicando reglas en contra de la simonía y las encomiendas y vigilando la elección de los obispos. En 1556 editó el catecismo del concilio de Trento, reeditó las obras de santo Tomás de Aquino y refundió el breviario y el misal. Excomulgó a Isabel I de Inglaterra en 1570, a la que intentó deponer, mientras sostenía a María Estuardo. Formó con Venecia y con España la Liga cristiana contra los turcos, y apoyó la escuadra mandada por el español Don Juan de Austria, que obtuvo la victoria en la batalla naval de Lepanto contra los otomanos, cuyo peligro desapareció en el Mediterráneo (1571). Esta victoria le dio pie al papa para instituir la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Fue canonizado por Clemente XI en 1712.

Doce papas han llevado este nombre, desde san Pío I, papa de 140 a 155, pasando por san Pío V y llegando a Pío XII, el último de este nombre tras pasar por Pío IX, que definió el dogma de la Inmaculada Concepción, y san Pío X (1835-1914), papa de 1903 a 1914, que en sus once años de pontificado emprendió una notable reforma litúrgica, la refundación del derecho canónico, la reforma del breviario y del salterio (el libro de los salmos, fundamental en la liturgia de las horas), promovió la frecuentación más regular de los sacramentos, impulsó los estudios sobre música sacra, reordenando el canto gregoriano, el canto llano y la polifonía. Deslindó con claridad la música profana de la sacra, implantando como polifonía más solemne la de Palestrina, ya con carácter oficial de música de la Iglesia. Fue canonizado en 1954.

Los que llevan este nombre celebran su onomástica el 30 de abril (S. Pío V), el 11 de julio (S. Pío I) o el 21 de agosto -antes, el 3 de septiembre- (S. Pío X). Un nombre que ha hecho grande también, como apellido, la noble dinastía italiana de los Pío. La historia habla elocuentemente en favor de este nombre. ¡Felicidades!

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