CELSO

Cello, cellere, celsus es el verbo latino del que procede el adjetivo celso. Afín a collis (colina) y a columen (cima, altura; de ahí, culminar). Poco usado en sus formas simples, ha pasado a nuestra lengua con el prefijo ex: excelso (de excello, excellere excelsus). Significa, por tanto, Celso, que se levanta por encima, que sobresale, que destaca. Más que el participio pasado, usamos en español el participio presente: excelente (excellens, excellentem), que designa al que en este momento está sobresaliendo. Como nombre propio, encontramos Celso ya en la Roma clásica. Hoy como entonces sigue manteniéndose como un nombre selecto, de los que no se prodigan en exceso.

San Celso, mártir de la primera oleada de persecuciones contra los cristianos, nació en Milán, siendo Nerón emperador. Fue hijo de una dama que, según cuenta la tradición, entregó a su hijo a san Nazario en Cimiez, cerca de Niza, en la Galia cisalpina, para que le instruyera en las ciencias humanas y lo retuviera a su lado para encaminarlo por las sendas de la fe de Cristo. Entusiasmaron tanto a Celso las nuevas doctrinas, que quiso quedarse junto a su maestro, y con él se trasladó a Embrun, Ginebra y Tréveris a predicar el Evangelio. En esta última población fueron detenidos bajo la acusación de subvertir el orden moral del imperio y atacar su religión oficial. Si se mostraban arrepentidos y sacrificaban a los dioses romanos, serían dejados en libertad. Celso y su maestro, no sólo no se retractaron, sino que proclamaron su fe inquebrantable ante el juez, por lo que éste los entregó al verdugo para que les torturara y finalmente los decapitara.

Son varios los santos con este nombre, por lo que los Celsos pueden elegir entre varios días para celebrar su onomástica: el 9 de enero se celebra S. Celso, niño mártir; el 1 de abril, S. Celso obispo; el 10 de mayo y el 28 de julio, otros dos niños mártires. El 21 de noviembre, S. Celso mártir.

Celso Aulio Cornelio, llamado el Cicerón de la medicina y el Hipócrates latino, escribió una especie de enciclopedia de la medicina, titulada De re médica, en que resume admirablemente todo cuanto se había dicho y hecho en medicina y cirugía desde Hipócrates hasta los años 50 de nuestra era. Fue obra de consulta obligada y se han hecho de ella numerosas ediciones y traducciones. Hubo otro célebre médico romano del mismo nombre, que vivió en tiempo de Augusto. Nos dejó un tratado sobre hierbas medicinales Herbarum seu de medicaméntibus herbarum. En el siglo II floreció el gran filósofo griego Celso. Le hizo famoso su Discurso veraz (aleqeV logoV / alecés lógos) y su defensa de los seres demoníacos intermediarios entre Dios y la materia. Cayo tito Cornelio Celso compitió con Galiano por el control del imperio. Y siguen unos cuantos más Celsos ilustres.

Tienen los Celsos un nombre excelso y unos predecesores tanto en el cielo como en la tierra, que han hecho honor a su nombre. ¡Felicidades!

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