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ARTICULOS
EL DÍA DE MARTE
Temas bélicos (el hombre, las fuerzas armadas, el terrorismo, violencia...)

SIN TIEMPO PARA PONERLES NOMBRE

Se nos amontonan los asuntos: los relojes del tiempo se han vuelto locos.Perú, Servia, Israel, país Vasco, plan hidrográfico... Si cuando Dios le presentó a Adán los animales uno detrás de otro para que les pusiera nombre, hubiera ido con prisas, con atropellos, Adán no hubiese atinado a nombrarlos, sino tan sólo a etiquetarlos de cualquier manera. Eso es lo que nos está ocurriendo: ¿qué es lo de Israel? ¿Desde cuándo estaba previsto? ¿Quién se ha salido con la suya? Según sea una u otra la respuesta, así será el nombre que le pongamos a la secuencia. ¿Y en Perú? ¿Se mueve, acabará moviéndose algo? Si no se conoce toda la película, es difícil acertar en el título. Lo malo es cuando luego de acabar la película, seguimos con el título mal puesto. Sesenta años han pasado desde la segunda guerra mundial; y por no haber acertado a ponerle el nombre, volvemos a las andadas. El estruendo de la guerra nos ocultó lo que estuvo cociendo la internacional nacionalista; y así seguimos, en la inopia, con los nombres cambiados, y sin saber dónde nos quiso llevar aquel tren, y a dónde conducen los mismos raíles, que no se levantaron. ¿Qué pasa en Servia? Probablemente no está pasando nada. Aplaudimos alborozados el ruido que arman, como si eso fuese algo. Todo nacionalismo es totalitario tan pronto como se apalanca en el poder. El sucesor del malvado Milósevich es también nacionalista; y los que con tan gran fervor nacionalista encumbran a Costunica, con igual fervor nacionalista lo encumbraron a él, aunque sin igual escenificación. ¿Y acaso es distinto lo que ocurre en Israel? Está a punto de estallar el polvorín. Son dos nacionalismos enfrentados. Ha sido la provocación del que se conoce en Israel como la punta de lanza del nacionalismo judío, lo que ha ocasionado el estallido. Y ya se sabe, el asta sin la punta de la lanza no es nada; y la punta sin el asta que con ella forma la lanza, tampoco es nada. Esto aquí y en Pekín. ¿Y en Aragón, qué les pasa? ¿Acaso pueden beberse toda el agua del Ebro? Hace cuatro mil años, en Egipto pasaba igual: los del tramo más alto no querían dejar pasar por sus tierras los canales para suministrar agua de riego al del tramo más bajo. Más que nada, por fastidiar. Y claro, al final apareció el dueño de todos los canales, y finalmente también el de las tierras. ¿Acaso extraen los aragoneses el agua de las entrañas de la tierra? El agua les viene de fuera, sin haber movido nunca un dedo para que así sea, y sigue circulando cuesta abajo hasta llegar al mar, sin que hayan dado nunca un palo al agua para conseguirlo. Se explica bien que los beduinos del desierto organizasen todo un auto sacramental si sorprendían a alguien sacando agua de su pozo; y no les costaba demasiado matarlo si se negaban a pagar el agua: lo habían cavado ellos, o sus padres, o sus abuelos. Pero no es así en Aragón: si los aragoneses hubiesen cavado el cauce del Ebro, si el vivir al lado del río custodiándolo como las vestales el fuego sagrado, les tuviese algún costo, harían muy bien en querer cobrar por el río; pero es el agua, que de todas maneras se va, la que han de compartir; no el lecho. En fin, absurdos. Como el absurdo de que un partido, el Nacionalista Vasco, la lanza que tiene en su punta el hierro de ETAHB que mata y mata; una lanza que toda ella se propone defender los derechos supremos de los ciudadanos de primera, contra las absurdas pretensiones de igualdad de los ciudadanos de segunda; y a ese partido le llamaban todos demócrata y cristiano. ¡Por fin se han dado cuenta!

EL ALMANAQUE se detiene hoy en el fenómeno del nosotros y el vosotros.