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ARTICULOS
EL DÍA DE MARTE
Temas bélicos (el hombre, las fuerzas armadas, el terrorismo, violencia...)

HAY UN TIEMPO PARA ENJAMBRAR
EST TEMPUS EXAMINANDI

Cuando es el momento de enjambrar, hay que hacerlo decididamente. Si se trata de recoger las abejas sueltas y los enjambres dispersos para meterlos en la colmena, hay que encontrar la manera de hacerlo. Y si se trata de empujar fuera de la colmena al enjambre que en ella pretende formar una abeja reina, que tanto una cosa como otra significa enjambrar, hay que tener el valor de hacerlo. Lo que no se puede es mantener la colmena tiempo y tiempo como un avispero, porque eso acaba con la más sólida colmena. Y también se llama enjambrar al crecimiento de la población de abejas en la colmena, de manera que se hace inevitable la salida de un enjambre con su reina. Todas estas cosas pasan en los partidos políticos, por lo que también a ellos les llega la hora de enjambrar. Cuando nacen nuevas reinas, es decir cuando aparecen nuevos líderes que congregan en torno a sí muchas voluntades; cuando crece notablemente el partido, de manera que ya no caben todos en la colmena tal como está construida, o cuando la colmena sufre grandes desperfectos por un descalabro, de manera que no tiene capacidad para todas las abejas porque les falta el néctar de los ingresos y las mieles del poder, es que ha llegado el momento de enjambrar: a congreso tocan. Y como en la colmena, hay que proceder al "examen". ¿Y eso qué es? Pues es exactamente un enjambre. Resulta que en latín, ¡hay que ver lo que son las cosas! al enjambre lo llaman examen. ¿Y por qué caminos vino esta palabra a significar "examen"? Pues porque también se llamó examen al fiel de la balanza, probablemente porque servía para discernir, juzgar, discriminar, separar. De ahí llegamos a nuestros exámenes. Pero es en la colmena donde éstos nacen; es en el acto de sacar afuera el enjambre que no puede ni debe seguir en ella. Un congreso, en la colmena de un partido político (aunque finalmente se trasladan todos los movimientos a la réplica de la gran colmena en la más reducida y selecta del comité ejecutivo y demás órganos de poder); un congreso, digo, es un "examen" en el más genuino sentido de la palabra: es la reorganización de la colmena en torno a una nueva reina, con la consiguiente expulsión (ex ágmine) de la reina madre y de su corte (sólo del comité ejecutivo casi siempre, no del partido). Es en cierta manera un conato de disgregación de la colmena, que eso es exactamente lo que significa examen. Se trata de una palabra latina un tanto alterada. Su forma original es exagmen, en que el prefijo ex indica separación, segregación, y agmen, síncopa de ágimen (de ago, ágere, actum, que significa llevar, conducir, hacer caminar, guiar); el agmen es aquello que se conduce, que se guía; para el caso que nos ocupa es el grupo numeroso de animales u hombres; es en especial el ejército, la tropa... esta denominación conviene también a la multitud de abejas de una colmena. ¿Y qué ocurre en la colmena? Pues que cuando al final de la vida de la reina madre se crían nuevas reinas, se produce una gran agitación en torno a éstas. Se plantea la necesidad de decidir la sucesión, y se divide la colmena en "ágmines" que con las respectivas reinas a la cabeza, luchan entre sí hasta que se produce el ex-agmen = examen = enjambre: la reina perdedora, arropada por su ejércto de abejas (agmen) ha sido expulsada (ex) de la colmena.

EL ALMANAQUE, tras este repaso al examen, centra su reflexión léxica de hoy en la palabra congreso, para reflexionar sobre el reciente de los socialistas.