"Fortaleza de Dios" es
el significado de este nombre hebreo. Gabriel es uno de los tres ángeles que nombra la
Biblia por su nombre. Son los que conocemos como arcángeles. Los otros dos son Miguel y
Rafael. Los tres tienen la terminación El, que en hebreo significa
"Dios", "Señor". El primer elemento, gébér significa hombre
fuerte o héroe, por lo que podemos interpretar también el significado de Rafael como
"heroe de Dios". En la onomástica cristiana han tenido estos tres nombres,
además del genérico de Ángel y sus respectivos femeninos, un gran peso específico. Lo
prueba el hecho de que en el caso de Gabriel hayan proliferado este nombre y su derivado
italiano Gabrieli como apellidos. Tiene la particularidad el nombre de Gabriel, de estar
arraigado también en la cultura musulmana.
El arcángel san Gabriel sale en la Biblia cuatro veces: dos en
el libro de Daniel, donde se aparece al profeta para revelarle el significado de los
enigmas del carnero, del macho cabrío y de las sesenta y dos semanas. Otras dos
apariciones de suma entidad tienen lugar en el Nuevo testamento: el anuncio a Zacarías de
que será padre de Juan el Bautista, y el anuncio a María de que será la Madre de Dios.
A Gabriel se le suele conocer con el epíteto de ángel de la consolación, porque el
denominador común de sus apariciones es el de sacar de tribulaciones a sus protegidos.
Los judíos, sin embargo, prefieren ver en él "el gran poder" o "la fuerza
de Dios", y le atribuyen el hecho de haber dado sepultura a Moisés. Los musulmanes,
a su vez, para quienes el ángel Gabriel tiene un papel muy relevante, ven en él un
compendio de méritos y valores. El propio Mahoma afirma que fue Gabriel el que de parte
de Dios le inspiró el Corán. La tradición coránica amplió esta intervención del
ángel a los grandes acontecimientos de la humanidad, desde la misma creación del hombre,
en la que según la piadosa tradición musulmana, fue encargado por Dios de llevar a su
presencia el barro del que tenía que formar al hombre. Él fue también el encargado de
enseñarle al hombre a labrar la tierra; y cuando decidió Dios mandar el diluvio
universal a la tierra, fue Gabriel el que ayudó a Noé con su inspiración para construir
el Arca. En la historia de Abraham, Gabriel ejerce de consejero del patriarca, y le
detiene con el cuchillo en alto cuando está a punto de sacrificar a su hijo Isaac. Y ya
en la historia propia del islamismo, cuando Mahoma se trasladó en una sola noche desde La
Meca a Jerusalén, fue el ángel Gabriel quien obró el milagro, y fue también él quien
le condujo al cielo. Lo describen los musulmanes como un joven de gran estatura,de
abundante cabellera rubia trenzada de forma especial, que enmarca una frente majestuosa.
Los nombres de los ángeles tienen algo distinto; en la
literatura hebrea se les atribuye un poder y un don especial: confirman esta creencia unos
vasos mágicos procedentes de Babilonia, que se conservan en el Museo Británico. En ellos
hay grabadas en caracteres hebreos, arameos y siríacos, fórmulas de hechizos con los
nombres de los tres grandes ángeles: Miguel, Rafael y Gabriel. Y es que llevar un nombre
de ángel es ya revestirse de la virtud y el hechizo que ejercen en nosotros. Es
instalarse en el mundo de la bondad y del encanto. Es tener ángel. ¡Felicidades!