GRACIA

Es antiquísimo el concepto de Gracia. Rastreando entre las lenguas indoeuropeas más antiguas, damos con el sánscrito Gurta, que tiene como primer significado el de "Bien venido o bien venida", que enlaza perfectamente con el latín gradus (de gradior, que significa avanzar paso a paso, suavemente), y que da lugar mediante el paso de la sonora d a la sorda t, a gratus, que significa grato, agradable y que da lugar finalmente a Gratia, que traducimos como Gracia. Y fue en este nombre en el que tanto los romanos como los griegos (la forma griega es CariV / Járis) concentraron todo lo que aún hoy forma parte del concepto de "gracia". Por eso tuvo que convertirse ya desde muy antiguo en nombre de mujer. En el dominio lingüístico hispano, ha hecho más fortuna este nombre en América que en España, donde se ha preferido el nombre de Engracia, que añade a los valores del nombre la honda tradición sobre santa Engracia.

Las Tres Gracias son el origen de este nombre en nuestra cultura. CariteV (Járites) las llamaban los griegos. Sus nombres eran Aglae (belleza), Eufrosina (sabiduría, sentido común) y Talía (alegría, abundancia, disposición a los festejos). Eran hijas de Zeus y ocupaban en el Olimpo un lugar preeminente. Se les rendía culto como diosas no sólo de la belleza, del genio y de la gloria, sino también de la vegetación. Atenas, Esparta y Orcomene fueron sus tres grandes centros de culto.

Y es que en ellas veían los griegos no sólo los atributos específicos que a cada una correspondía según su propio nombre, sino el conjunto de valores que bajo la denominación de Gracia atesoraban. Gracia era para ellos todo lo que brilla. Iba acompañada habitualmente de la palabra "belleza" en sus formas kalloV (kál·los) o kosmoV (cósmos; de donde derivarán tanto el cosmos como la cosmética); otro de sus significados ocupaba todo el ámbito de la alegría y del placer; el deseo de agradar, de ser agradecido, de reconocimiento, la recompensa, el respeto dado y recibido, completaban el arco de significados de Gracia para los griegos. Por eso se comprende que se considerase un gran nombre y se rindiese un culto especial a las tres diosas que la personificaban. La palabra latina Gratia mantuvo los mismos valores que su homónima griega, pero con el añadido teológico que le aportó el cristianismo. Además de lo que acumularon los griegos en este nombre, el latín le añadió el favor de Dios como fuente de toda bondad, de toda belleza y de toda felicidad. La gracia natural se enriqueció con la Gracia sobrenatural. Un importante valor añadido para los creyentes. Y por si le faltase algo al nombre, el lenguaje coloquial la ha convertido en sinónimo de encanto, salero, donaire, ángel, garbo...

y la ha consagrado como fórmula máxima de cortesía: Gracias, nos han enseñado a decir cuando recibimos un bien, una atención o una cortesía de alguien. "Usted las tiene todas" , era en tiempos la respuesta más galante a las señoras.

Las Gracias, Gracielas, Gracitas, Graces tienen varias opciones para celebrar su onomástica: el 25 de marzo Nuestra Señora de la Gracia; el 23 de julio santa Gracia de Alcira, virgen y mártir; el 8 de septiembre Nuestra Señora de Gracia en Cartagena y Mahón, y el 12 en Archidona. ¡Felicidades por tan espléndido nombre!

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