SANDRA

Es el hipocorístico italiano de Alessandra, del que se ha tomado la segunda parte. Este nombre tiene su origen en la fascinación que ha ejercido sobre la humanidad de todas las épocas el gran Alejandro por antonomasia, en cuya grandeza también las mujeres quisieron tener parte y gozar de la acción benéfica que tienen los grandes nombres en quienes los llevan. Del griego alexioV (aléxios), que significa defensor, protector, derivan los nombres propios AlexaV (Alexas), AlexiV (Alexis), Alexw (Aléxo), Alexwn (Aléxon) y Alexiwn (Alexíon); y media docena de compuestos, entre los que Alex-androV (Aléx-andros), que significa protector del hombre, es el más conocido. En la abreviación Alex en realidad coinciden ambos nombres. Sandro, Sandra, Alejandra y Alejandrina son derivados de Alejandro. En la mitología griega, Alejandro era un sobrenombre de Paris, encargado de proteger a las tropas contra los ladrones, lo que explica la etimología del nombre.

Santa Alejandra virgen y mártir vivió en Ancira, en el siglo IV, en tiempos del emperador Diocleciano, que arreció la persecución contra los cristianos, a los que señalaban muchos como responsables de la decadencia del imperio romano y de los problemas que ésta llevaba aparejados. Al ser acusada Alejandra de practicar el culto cristiano, junto con Eufrasia (la de bello discurso), Julita, Alandia, Faina, Teresa y Matrona, fue condenada junto con sus compañeras a ser arrojadas al río atadas todas en pesadas piedras, que se las llevaron hacia el fondo. Pero otro cristiano ferviente, el tabernero Teodoto, consideró su deber rescatar los cuerpos de las santas mártires, a sabiendas del riesgo que corría. En efecto, se entregó por la noche al rescate de los cuerpos, pero le sorprendió la luz del día completando su buena obra, y con la luz, también los enemigos de la religión. También él sufrió el martirio. La fiesta de todas estas santas se celebra el 18 de mayo. Celebran por tanto las Sandras y Alejandras su onomástica este día; pero tienen la oportunidad de trasladar su fiesta también al 20 de marzo, en que conmemora la Iglesia a otra santa de este nombre.

No están solas las Alejandras; tienen como primera portadora de su nombre nada menos que a la diosa Hera, la gran diosa del Olimpo griego, hija de Cronos y de Rea, esposa de Zeus, que llevaba el sobrenombre de Alejandra. Al igual que Zeus se la considera todopoderosa. A ella se debe, como diosa de los cielos y de sus fenómenos, desde el sol a las lluvias, los vientos, las tormentas, etc., la fecundidad de la tierra;    y personifica al igual que Zeus, la fuerza, la justicia, la bondad. Ella es, en fin, la reina del Olimpo. Y varias reinas llevaron también eeste nombre, desde Salomé Alejandra, reina judía entre los años 78 al 69 a. de JC., hasta Alejandra Carolina María Carlota Luisa Julia, reina de Inglaterra, las Alejandras rusas; bellos territorios en Argentina y Australia, la ciudad de Alejandría, en honor de Alejandro Magno; y un sinfín de resonancias a lo largo de la historia y a lo ancho del mundo, de los grandes nombres asociados de Alejandro y Alejandra, cuya grandeza es tan abrumadora, que es ocioso ponderarla. Dan fe de ello la multitud de grandes Alejandros y Alejandras que en el mundo han sido. ¡Felicidades!

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