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CRÓNICAS
DE VIAJES
Queridos amigos:
Hace poco más de un año, mi mujer y yo estuvimos
en Kiev, ciudad donde mi hermana Antonia, monja
dominica y misionera pertinaz, ha fundado con otras
compañeras y un ingente esfuerzo (y también con un
número importante e indeterminado de colaboradores
anónimos), una institución para ayuda de los niños.
De hecho se llama Dim Ditey, que en ruso
quiere decir “La casa de los niños”.
En la semana que estuvimos allí, ocupando una
habitación de la buhardilla y agasajados por una cálida
hospitalidad, coincidimos con algunos otros huéspedes,
entre ellos un cura mejicano llamado Germán y un
fotógrafo vasco que viajaba en bicicleta y se
llamaba Jesús. Entre los muchos regalos que nos
hicieron, Marina fue de los más sobresalientes.
Marina, además de una persona servicial, paciente y
muy amable, es una guía instruida y perfectamente
documentada. Conoce, por tanto, la ciudad, la
historia de la ciudad y la historia de sus
instituciones y de sus gentes. No en vano lleva
treinta y tantos años en Kiev, aunque su origen es
argentino.
El Monasterio de la Lavra, en el que invertimos casi
un día completo (comimos en un restaurante que hay
dentro del recinto), fue una de nuestras primeras
visitas. El día anterior, por la mañana, habíamos
visitado el centro de la ciudad, donde quedan
mayormente las actividades comerciales y, por tanto,
los chiringuitos de cambio de moneda que,
curiosamente, pagan mucho más que los bancos. Y,
por la tarde, visitamos el Museo Nacional, guiados
nada menos que por la Directora del mismo, la señora
Lila.
Debo decir que no tomaba notas, lo que es
exactamente normal, puesto que nunca las he tomado.
Sólo al volver a casa, por la noche, escribí
algunas crónicas en el ordenador de mi hermana para
los amigos del Foro de Muelas, que es mi pueblo y el
vuestro.
Un abrazo
Kiev: crónicas espontáneas
1.- Pecherska Lavra
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Al
monasterio de la Lavra se llega por una
avenida de castaños que desemboca en una
plaza-balcón donde hay un obelisco a la
memoria de los muertos de la segunda guerra
mundial, custodiada discretamente por el
fuego eterno. Quiero decir que en la base
del obelisco hay una llama discreta que no
se apaga jamás.
Desde aquí, el panorama es realmente magnífico.
Además del río Dnieper, en toda su
anchura, se ve parcialmente el Monasterio de
la Lavra y una masa de árboles
impresionante por la que en Canarias darían
lo que no se puede mentar, que lo calcule
Natalia, porque creo que ella me entiende
muy bien. Sólo me queda una pena, y es que
este hermoso paisaje, ante el cual me
desnudo y me arrodillo, no pueda verlo en
otoño, un otoño del que, por más que
imagine el esplendor, tan sólo hay unos
leves indicios… |
El
Monasterio Pecherska Lavra es llamado “la madre de
los monasterios rusos”. Y yo me alegro mucho de
que haya madres y madres, porque aún está tierno
el recuerdo de la cercana guerra del Golfo, que
siendo madre también, lo fue de todas las guerras.
El recinto es una enorme extensión de terreno en el
que se ubican varias iglesias, una catedral, una
fortaleza, dos impresionantes catacumbas con sus
muertos momificados y un puñado más de relevantes
edificaciones, donde no sólo no hay polución, sino
que se respira materialmente la paz. Pero no la paz
que sucede inmediatamente a la guerra, sino la paz
que necesitamos nosotros, los precipitados
occidentales, para acallar tanto grillo revuelto en
el interior de nuestras conciencias. En primer
lugar, no hay coches, en segundo lugar, no hay
ruidos. En tercer lugar, no hay perritos
calientes…Lo que hay es un profundo silencio por
el que se mueven respetuosamente los turistas con
sus cámaras en mano, dispuestos a llevar a su casa
un reflejo de la belleza.
De vez en cuando un monje con su apariencia
sencilla, sus sandalias, su sotana oscura, que está
muy alejada de los patrones estéticos de la
actualidad, incluida la ucraniana, y un halo
intimista, tal vez un aislamiento espiritual del
mundo que los contiene y los rodea. Pecherska Lavra.
Iglesia de la Santa Trinidad, Iglesia de Todos los
Santos, Catedral de la Dormición de la Madre de
Dios. Catacumbas del fraile Antonio. Aislamiento
perfecto y refractario a la natural comprensión de
los mortales, Gran Campanario del Monasterio, Gran
Muro, Gran fortaleza de la paz.
Los árboles me siguen llamando la atención, y en
el recinto los hay a montones, todos hermosos.
Algunos son tan grandes que, por encima de ellos y
dependiendo de la distancia y de la perspectiva, sólo
salen las torres doradas o verdes de las Iglesias.
Como estaba con nosotros Germán, el cura mejicano,
yo le sugerí la posibilidad de que La Iglesia
estuviera resurgiendo nuevamente, ahora como un
brote de la mismísima naturaleza. Pero era tan sólo
una maldad porque, siendo él católico, ¿iba a
hacerle gracia el florecimiento ecológico de la
Iglesia Ortodoxa? Rió la gracia, y lo hizo con
sinceridad. Porque es un cura bueno. Tan bueno que
yo no lo veo como cura…
También rió Marina, que es nuestra guía
inestimable y tal vez un tanto desaprovechada e
inmerecida, porque ella se empeña en enseñarnos lo
muchísimo que sabe del Monasterio, mientras
nosotros, como niños, a veces nos ponemos a
“chistear” o a perseguir fotografías emulando a
nuestro amigo Fernando Medrano. Rosa nos llama la
atención, pero Marina tiene más paciencia que el
labrador que espera la lluvia. En cuanto a Jesús,
el fotógrafo vasco, le hace fotos a todo, y no
desperdicia la oportunidad de fotografiar a las
chicas ucranianas que no sólo se arreglan cantidad,
sino que también son guapísimas. Esbeltas,
cuerpidivinas, ojipreciosas…
Antonia no nos ha acompañado porque, además de que
tiene mucho que hacer, ya ha visitado el Monasterio
unas cuantas veces. Sólo se ha perdido los chistes.
Es decir, nada, porque eran todos muy malos…
Mariano Estrada
FESTIVAL DE LA CAZA EN EL RITZ
Del 15 al 30 de octubre
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Desde hace siglos, España ha sido considerada como uno de los mejores destinos de caza en Europa debido al gran número y diversidad de especies que el
país acoge.
Por eso, el Hotel Ritz de Madrid ha querido rendir homenaje a este arte de la caza y su característica gastronomía y lo ha hecho preparando un FESTIVAL
GASTRONÓMICO con el que deleitará a sus clientes a base de una selección de platos inmejorablemente preparados por el prestigioso Chef del Restaurante
Goya, Jorge González.
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Entre los platos más representativos de las sugerencias del Chef se encuentra:
*Becada Asada al Viejo Brandy al estilo Tradicional
*Paloma Torcaz Confitada a Baja Temperatura, Puré Púrpura y Salsa de Chocolate
*Fabes con Perdiz y Senderuelas
*Pato Salvaje en dos cocciones con Endivias Braseadas
*Terrina Casera de Ciervo y Pistachos, Trompetas de los Muertos
*Lomo de Ciervo con Bizcocho de Aceite de Oliva y Arándanos
Varios de estos platos podrán encontrarse en el Menú del Día servido de lunes a viernes a un precio de 57 € + IVA en el Restaurante Goya.
Además, si el cliente gustara de alojarse en el Hotel, también podría hacerlo durante esa quincena a un precio desde 285 € + IVA
Hotel Ritz Madrid
Plaza de la Lealtad, 5 – 28014 Madrid
TEL. 91 701 67 67 – Fax. 91 701 67 76
restaurante@ritz.es
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