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DIAS
MUNDIALES
DÍA UNIVERSAL DEL NIÑO
El 20 de noviembre de 1989 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención Internacional de los Derechos del Niño, la cual rompió todos los récords como el tratado más ampliamente aprobado de la historia.
Los artículos que la constituyen están basados en los principios de la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General el 20 de noviembre de 1959 y reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Los términos de la Convención fueron rápidamente aceptados por el concierto de las naciones e incorporados a sus respectivas legislaciones. Sólo dos naciones no la han ratificado aún.
En
su resolución 836 (IX) , la Asamblea General recomendó
que, a partir de 1956, se instituyera en todos los países
un Día Universal del Niño, que se consagraría a la
fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo
entero y se destinaría a actividades propias para promover
el bienestar de los niños del mundo. Se sugirió a los
gobiernos que celebraran el Día en la fecha y forma que
cada uno de ellos estimase conveniente. El 20 de noviembre
se conmemora la fecha en que la Asamblea aprobó la
Declaración sobre los Derechos del Niño en 1959 y la
Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.
Sólo si conoces tus derechos puedes exigir que se los respete!!!
1. Los derechos son para absolutamente todos los chicos menores de 18 años, sin excepción.
2. Las leyes tienen que garantizar la protección y la libertad del niño para que se desarrolle física y mentalmente con normalidad.
3. El niño tiene derecho desde que nace a tener un nombre y una nacionalidad.
4. La sociedad tiene que brindarle al niño los medios para que goce de buena salud.
5. Tiene que atenderse con cuidado especial a todos aquellos chicos que sufran algún tipo de discapacidad.
6. Los niños deben recibir amor y comprensión de sus padres. Los chicos sin familia tienen que ser cuidados por la sociedad y las autoridades.
7. Los chicos tienen derecho a recibir educación y a disfrutar de juegos.
8. Los niños siempre deben ser los primeros en recibir protección y socorro.
9. No se puede abandonar a los chicos, ni venderlos, ni hacerlos trabajar desde muy chiquitos ni en cualquier actividad que los perjudique.
10. No se puede discriminar a ningún chico por el color de su piel, por sus creencias y por ninguna razón. Los niños deben ser educados en un mundo en paz.
Enlaces
relacionados con los Derechos de los Niños
ORIGEN
DE LA PALABRA
CRÍTICA
LÉXICA
Se habla
poco de las palabras, de los nombres de las cosas. No es un
tema que forme parte de las preocupaciones habituales ni
siquiera de gente cultivada. Y sin embargo es un aspecto del
saber que merece atención. Nos conformamos con los nombres
que les pongan a las cosas quienes se postulan como
autorizados para hacerlo, y los aceptamos sin hacer
preguntas, como si creyésemos que salen los nombres de las
cosas como por emanación divina, sin que intervenga para
nada la voluntad y la capacidad humana.
Poner el
nombre es tomar posesión (recuérdese que en el Génesis,
cuando Dios da al hombre posesión de todos los animales,
les hace desfilar ante él para que les ponga nombre). Y
cuando pasamos al campo del conocimiento, hemos de reconocer
que dominar los nombres es dominar las cosas. Y a la
inversa, que cuesta mucho más dominar las cosas si no se
dominan sus nombres.
Y por lo
mismo, cuando se quiere engañar se empieza por cambiarles
los nombres a las cosas: "no es lo que parece" (y
por tanto tampoco se llama como lo ibas a llamar), se dice
en situaciones cuyo nombre ofende o irrita. Por eso es bueno
ejercitar la meditación sobre los nombres y desarrollar una
cierta capacidad crítica.
Y esto es
tanto más necesario cuanto más inestables son los nombres,
como ocurre en profesiones que evolucionan a buen ritmo, de
manera que por una parte cambian a veces de forma sustancial
cosas que ya tienen nombre (con lo que éste queda
desfasado) y por otra introducen constantemente nuevos
conceptos, nuevas técnicas y nuevos productos, a los que es
inevitable asignar nombre. Y a buen seguro que si los
nombres fueran transparentes, sería bien fácil hacerse con
las cosas que contienen.
En los
nombres de algunas especialidades médicas se han producido
desplazamientos que han dejado el nombre fuera de lugar. Hoy
examinamos la denominación de los pediatras. Parece
bastante claro que hace unos decenios pediatra era el
especialista en enfermedades que son muy propensos a
contraer los niños, y en general especialista en el diagnóstico,
tratamiento y cuidado del niño enfermo; y que por otra
parte estaba el puericultor, que era el médico
especializado en el seguimiento sanitario de los niños.
Para el niño enfermo estaba el pediatra, y para el sano el
puericultor.
Hoy el
nombre de puericultor ha sido totalmente desplazado por el
de pediatra, pero ejerciendo las funciones de aquel. Como no
se entienden los nombres, no importa. Las ciencias y
actividades cuyo objeto es el niño, son víctimas de una
imbecilidad muy culta: se trata de seguir las normas de
transcripción del griego y del latín impuestas por los
franceses y los ingleses: como ellos tienden a reducir
diptongos (tanto que los escriben y no los pronuncian), y al
que no le falta el sonido j le falta el sonido z,
y como por otra parte, traicionando el más elemental
sentido común hemos sometido la pronunciación a la grafía,
nos han quedado unas derivaciones del griego, que dan pena.
Así de la raíz griega paid-, que significa
niño, hemos pasado a la raíz ped-, que resulta que
ya la tenemos empleada en otros usos, pero es igual. Con
ella hemos formado pediatra, pedagogo, pedo-filia,
pederasta. ¡Pues qué bien!
EL
ALMANAQUE echa hoy un vistazo a puericultura y pediatría.
PEDIATRIA
La barrera entre pediatra y
puericultor se ha ido borrando, sobre todo a partir de la
profusión de títulos primero no universitarios, y luego ni
tan siquiera académicos de "puericultura", que
acabó entendiéndose como la especialidad de las personas
que cuidan niños en las guarderías (profundo también el
nombre este de "guardería"). Por lo general los
pediatras suelen simultanear su especialidad con
puericultura, y así lo hacen constar en sus membretes y en
las placas de los consultorios. Pero los usuarios, tras la
degradación del nombre ("puericultora" es la que
"guarda" niños), han relegado al olvido la
profesión médica de Puericultor o puericultora y acuden al
pediatra.
Está formada esta
palabra por paidoV
(paidós), que significa "del niño", más iatroV
(iatrós), que significa "médico". "Médico
de niños" significa por tanto pediatra. (Si no
existiese la reducción del diptongo ai en e, diríamos
"paidiatría" y "paidiatra"). Sería
perfecto si el pediatra se ocupase tan sólo de curar a los
niños enfermos, del mismo modo que el psiquiatra es el médico
de las mentes enfermas; no el de las mentes, estén sanas o
enfermas. Es el mismo defecto de que adolece la palabra
ginecología. Induce a entender que por el simple hecho de
ser niño hay que estar bajo control médico.
Administrativamente la
pediatría ha dejado de ser una especialidad, para
convertirse en medicina general para los que están en minoría
de edad jurídica. A lo que correlativamente correspondería
otra especialidad para adultos y otra para jurídicamente
ancianos. Es un criterio de distribución del trabajo tan válido
como cualquier otro. Lo que ya no queda claro es que las
especialidades resultantes de dividir a la población en
tajadas digamos administrativas, sean homologables a las que
siguen criterios anatómicos, fisiológicos o nosológicos,
es decir estrictamente médicos. El que acude al cardiólogo
o al neurólogo, está en manos de un especialista. También
la que acude al ginecólogo. Pero quien va a un pediatra, va
a un médico de cabecera que derivará el enfermo hacia el
especialista que corresponda. Es la administración
sanitaria.
En cuanto a la especialidad
de puericultura, parece que por su nombre sería la que con
más propiedad cumpliría las funciones que hoy tiene
asignadas la pediatría, a saber, la vigilancia sanitaria
sobre la población infantil; estar pendientes de un sector
de la población en el que hay que poner especial cuidado,
como el que ha de poner cualquier -cultoren su -cultura
o cultivo. Pueri es el genitivo de puer, que
significa "niño". Cultura viene
también del latín colere, cultum, que significa
cultivar. Es un término bastante más adecuado a la función
que ejerce el pediatra, porque no presupone la condición de
enfermo en el niño. Pero ha caído en desuso porque fue
asediado y finalmente tomado el nombre por una línea
profesional de menor nivel y entidad. Aunque nunca llegó a
ser oficial, gracias a la oportuna interposición del
colegio de médicos, que no consintió que se crease una
nueva profesión con el nombre de otra ya preexistente. Las
"puericultoras" pasaron a llamarse, pues, técnicas
auxiliares o técnicas especialistas en "Jardín
de Infancia".
Mariano
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