DILIGENTE
Diligo, dilígere, dilectum. Elegir y amar al mismo
tiempo. Es así como funcionan las cosas. Cuando algo es elegido, acaba siendo amado. Por
eso se confunden la elección y el amor. Y volvemos a estar en lo de siempre: diligencia,
dedicación a aquello que uno ha elegido, es incompatible con la imposición. Si no hay
elección, es muy difícil la diligencia. Por tanto hemos de renunciar a priori a
la diligencia y al amor por lo que se hace, en unos estudios en los que se está no por
voluntad, sino por obligación, la Enseñanza Secundaria Obligatoria.
Se quiso camuflar la losa de la obligatoriedad con que está lastrado ese tramo de la
enseñanza, mediante la opcionalidad, ficticia por demás, de los llamados créditos
variables (también se han cubierto de gloria con el nombre), y con el camelo del
currículo individual (otra gran creación de los técnicos de la Reforma).
En cuanto al lexema latino tiene algunas
peculiaridades interesantes: está formado por el prefijo dis (probablemente
derivado del griego dia / diá) que en este caso significa a través de, entre; más el verbo lego,
legere, lectum, (ver lección) = recoger, reunir, juntar. Diligere significa por
tanto "reunir de entre", es decir seleccionando. Así tenemos que los
significados básicos de este verbo son tomar de una y otra parte, escoger, distinguir
y finalmente estimar, amar. Pero se trata de una estima y de un amor que nada tienen que
ver ni con el amor pasional ni con el amor humano, sino el que resulta de la opción, de
la elección. El verbo preferir es quizá el que más se acerca al significado de dilígere,
y el adjetivo predilecto - predilecta el que mejor responde al latino dilectus,
a, um. De hecho refuerza el significado de dilectus y dilectio con el
prefijo prae, que da la idea de pasar por delante, de anteponer. Es de notar que
tal como en latín el grupo léxico está formado por el verbo dilígere, el
participio presente diligens, el participio pasado y pasivo dilectus, el
sustantivo diligentia formado a partir del participio presente, y el sustantivo dilectio
a partir del participio pasado, en español tenemos sólo diligente y diligencia y hemos
de recurrir al prefijo pre para formar predilección y predilecto, con lo que nos
perdemos "dilecto", un cultismo muy poco usado que significa
"querido", "amado", y dilectio, que significa exactamente amor.
Lo original de este grupo léxico es que en realidad no existe
diferencia ni barrera entre la diligencia con que se hace una cosa, la preferencia que se
tiene por ella entre otras opciones posibles y el amor a lo que se hace o se ha elegido.
Es todo al mismo tiempo. Por eso es una lástima que se hayan perdido estas palabras, de
curso legal en la escuela antes de su revolucionaria modernización. Se alababa la
diligencia de los alumnos, que era la norma dominante, y se reprendía y denostaba la
negligencia (observemos de nuevo, para no confundirnos, que negligente no es el vago ni el
que no tiene ningún interés, sino el que no pone suficiente interés, el que
comete errores por no prestar suficiente atención). ¡Santo cielo, qué sutilezas! Y
ahora resulta que los hemos de motivar. ¿Y eso qué es? Con toda probabilidad, el
resultado de tenerlos ahí a la fuerza, obligados por la E.S.O.
Mariano Arnal
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