EJÉRCITO

No es ninguna casualidad el parentesco entre ejercitar, ejercicio y ejército. Los tres tienen la misma procedencia: el verbo exerceo, exercere, exercui, exercitum. Poner en movimiento, no dejar descansar, hacer trabajar sin respiro, agobiar, forzar… es la primera línea de significados. Los demás (ejercer la fuerza y la presión sobre sí mismo, apretar pero no tanto…) serán derivación y evolución de éstos. Indomitus undas exercet Auster =el Austro indómito mueve y remueve las olas; exercita cursu flumina = las guas del río empujadas sin cesar por la corriente; ignem exercent euri = los euros (el Euro) avivan el fuego; exercere feras = acosar a las fieras. Es de notar que se trata de un verbo durativo (por su terminación -eo). Está compuesto por el prefijo ex- más el verbo arceo, arcere, arcui (sin supino), del mismo grupo que arca, arcón, y que arx arcis (fortaleza, alcázar, ciudadela, fuerte, fortín). Arcere significa contener, retener, encerrar con fuerza o a la fuerza. Hos, ut fámulos, vinclis ac custodia arceamus = a éstos, como esclavos que son, impidámosles escapar con grilletes y con guardia; téneras arcebant víncula palmas =las ataduras aprisionaban sus tiernas manos; adolescentia a libidínibus arcenda est = hay que mantener a la adolescencia alejada de los placeres. Procede este verbo del griego arkew (arkéo); es el que tenemos en autarquía, que significa la cualidad de ser autosuficiente. Pero no es el de bastar su significado primitivo, sino que resulta por evolución de apartar, preservar, impedir, proteger… más próximo al arcere latino. Pues bien, al añadirle a este verbo el prefijo ex, que significa sacar afuera, la idea resultante es que aquello que está retenido con fuerza, lo sacamos afuera. Ese es el significado más genuino de exercere, ejercer. Es decir que se trata de sacar, de extraer a la fuerza hasta donde sea posible, forzando al máximo.

Cuando llegamos al sustantivo exércitus (es el mismo supino del verbo), seguimos dependiendo del mismo significado. Para Plauto significa ejercicio y también tormento. César llama ejército sólo a la infantería, los que luego llamaríamos carne de cañón. Le costó mucho al ejército romano perder la connotación de trabajoso y duro porque coexistió con el adjetivo exercitus, a, um con el significado de penoso, cansado, trabajoso, atormentado… exercita militia era la dura milicia. Es decir que es consustancial al ejército la dureza, la dificultad, la lucha contra las dificultades. No tiene, pues, nada de extraño que el ejército sea por instinto y por tradición una institución en la que la lucha constante contra la dificultad sea la filosofía y la praxis. Y nada de extraño tiene que la misma inercia de siglos haya mantenido la tendencia de los ejércitos de todo el mundo a endurecer incluso más allá de lo comprensible las condiciones de ejercitación de los jóvenes que pasan por los cuarteles. Naturalmente los excesos se producen en la dirección en que empujan. Después de las fuertes campañas para convertir el paso por los cuarteles en una especie de colonias escolares, se ha acabado por dejarlo sólo para los voluntarios. Pero no estaría mal, entre tanta flojera, una reflexión sobre la conveniencia de que haya alguien capaz de apretar. Vigílese y regúlese para que no haya abusos, pero si ni aprieta la escuela ni aprieta el ejército, ¿habremos de esperar que nos aprieten desde fuera?

Mariano Arnal

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