Domingo  2 de Enero  del  2000  

DÍA DEL SEÑOR  "Dies Domínica" Cultura, derechos y valores humanos heredados de la religión
Edición diaria. Año II. Nº 428  Suscripción gratuita. EL ALMANAQUE es una publicación que, a imagen y semejanza de los antiguos y clásicos almanaques, pretende que el usuario pueda arrancar de él una hoja cada dia para guardarla, enseñarla, comentarla, e incluso para regalarla.

Editorial

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EDITORIAL

 

LA IGLESIA MILENARIA

No sólo la Iglesia católica, sino todas las Iglesias con historia y todas las religiones y todos los colegios sacerdotales saben mucho de calendarios. En realidad ellos son sus fundadores. Ellos han sido durante muchos milenios los que guiaron a los respectivos pueblos en los intrincados caminos del cielo, los que obtuvieron de la bóveda celeste y de sus profundidades tantísima información indispensable para la vida y la actividad de cada día, que bien se puede decir en sentido real que el cielo les hablaba. Ellos roturaron las estrellas y trazaron sus caminos. No sólo los que anda la Tierra en su viaje alrededor del Sol, con posadas a lo largo de su recorrido (ver almanaque), sino también los caminos que guiaban a los nautas del mar en su navegación nocturna. Ciertamente supieron hacer hablar al cielo en muchas cosas. En muchas otras dijeron que les hablaba, pero hablaron ellos por el cielo, aunque éste dejase sin respuesta tantas y tantas preguntas cuya respuesta no está en las estrellas. Fue en Mesopotamia, la cuna de nuestra civilización, y en sus aledaños, donde sacerdotes de cultos antiguos levantaron sus altas torres para atalayar el cielo, al que fueron arrancando uno a uno valiosísimos secretos, que guardaban celosamente en sus libros sagrados y que finalmente traspasaron a los calendarios y almanaques. Ahí vertieron sus innúmeras consideraciones: considerare sídera, que diría Gelio el gramático, insinuando que con-siderar no era otra cosa que escudriñar las estrellas, pasar y repasar todo el espacio sideral en busca de signos que nos marcasen el camino a seguir. Y como no podía ser de otra manera, pues el cielo y la tierra son cíclicos, se mueven eternamente en kuklw (en kýklo), en ciclo, nos legaron sus ciclos festivos que en sus últimas profundidades eran culto a la naturaleza, contemplada en su globalidad. Nos señalaron las solemnidades, que son aquellos ritos y costumbres que se repiten año tras año (solere es soler, acostumbrar; esa es la principal raíz de toda solemnidad). Hay que seguir mirando al cielo para señalar la mayor de todas las fiestas litúrgicas del cristianismo, la Pascua. No cae en un día de calendario, todos los años el mismo, como las demás fiestas y solemnidades, sino que hay que otear el cielo porque ha de coincidir con el plenilunio que sigue al equinoccio de primavera. La Iglesia, que sabe contar el tiempo y los tiempos, ha declarado Año Santo, año jubilar el 2.000, por ser el de tránsito del segundo al tercer milenio. Es el portal, es el año fronterizo, por el que se sale de un milenio para entrar en otro, y como tal la Iglesia lo ha convertido en lo que realmente es, en un año de tránsito, que aunque aritméticamente pertenece al segundo milenio, anímicamente nos sentimos transportados con él al tercero. Como peregrinos que somos, tenemos ansias de llegar. La Iglesia, pues, siguiendo su larga experiencia, se ha situado en el punto equidistante entre los que sienten cambiar el milenio cuando ven cambiar el primer dígito del calendario, y los que esperan a que pase el año que completa la cifra de 2.000. En consecuencia ha declarado éste como año pórtico, año puente, año de balance e inventario para saldar en la medida de lo posible las cuentas pendientes del milenio, y entrar en el siguiente purificados al menos de los errores más gruesos.

EL ALMANAQUE examina hoy la palabra jubileo, gran institución liberadora de lastres acumulados con que nos quitamos la libertad los unos a los otros.

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UNA FRASE

 

Jubileo 2.000, la puerta hacia el tercer milenio

Este es uno de los títulos con que la Iglesia católica da a conocer el presente año jubilar. Es la puerta que nos lleva al tercer milenio (no lo es todavía, pero tampoco pertenece ya del todo al segundo). Pero es, sobre todo, un año de reflexión, un año de conversión en el sentido más universal de la palabra.

 

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El REFRÁN

 

CUANDO ERA RICO ME LLAMABAN DON TOMÁS, AHORA QUE SOY POBRE ME LLAMAN TOMÁS NO MÁS

Eso ocurre con los milenios. Cuando éramos pobres en milenios, ni los nombrábamos; ahora que estamos a punto de completar el segundo y entra en el tercero, se nos llenará la boca de milenios.

 

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ONOMÁSTICA

   
BASILIO

En la Iglesia griega es tan importante San Basilio, que es el primer santo que se celebra en el año. En efecto, este santo, que nació el 323 y murió el 379, recién estrenada por tanto la libertad de culto y de predicación del cristianismo, fue un precursor en la organización de la Iglesia salida de la clandestinidad.

Este nombre procede del griego BasileuV (Basileus), que significa "rey". Fue en principio un sobrenombre aplicado a personas que destacaban por su gran nobleza y que acabó convirtiéndose en nombre. De esta misma familia léxica es la palabra "basílica", en griego (basiliké), que procede también de basileuV y es el nombre que se daba en Roma a la gran sala pública (etimológicamente, "real") destinada a tribunal, bolsa de comercio, etc. La de Letrán, donada por Constantino al Papa San Silvestre, sirvió de prototipo de iglesia. De esta familia léxica es también basilisco, exactamente igual en griego (basiliskoV), que es el diminutivo de basileuV y cuya traducción al latín es "régulus".

San Basilio nació y murió en Cesarea (Asia Menor). Fue arzobispo de esta ciudad, y como tal, metropolitano de Capadocia y exarca del Ponto. Doctor de la Iglesia griega, fue el más distinguido de "los tres capadocianos" (los otros dos fueron su hermano Gregorio de Nisa y Gregorio Nacianceno). Finalizados sus estudios, abrió escuela en su ciudad natal. La actividad de profesor, de la que la filosofía era el alma, le puso en contacto con personas y corrientes de pensamiento que despertaron en él el deseo de profundizar en el cristianismo y especialmente de conocer la vida ascética de los cenobitas del valle del Nilo y los anacoretas de Celesiria, Palestina y Mesopotamia. Decidió, pues, visitar esos cenobios. El resultado de estos viajes fue la conversión de la vida cenobítica de esas comunidades, heredada directamente del judaísmo, en vida monástica que, como demostró la universal difusión que tuvo en todo el orbe cristiano, podía salir de los desiertos y formar parte del tejido social cristiano. Fundó, pues, más que una orden religiosa (porque no estableció normas y reglamentos, sino que marcó líneas) un movimiento monástico, que reforzó el de San Antonio abad, y se extendió por todo el imperio de Oriente. Sirvió de ejemplo y referencia al gran movimiento monástico de occidente que estaba por llegar.

La obra monástica de San Basilio fue creciendo especialmente en la Iglesia oriental (con el cisma de Oriente más de un centenar de monasterios basilios quedaron en el bando escindido de Roma y ahí siguieron) y llegó a sumar centenares de monasterios y miles de monjes.

Dos emperadores bizantinos y dos de Trebisonda, cinco zares de Rusia, numerosos patriarcas y obispos célebres de la Iglesia Oriental, diez santos, seis santas (Basilia) añadieron gloria y esplendor a este nombre ya de por sí esplendoroso y regio. ¡Felicidades!

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LAS COSAS Y SUS NOMBRES   NOMINA RERUM


JUBILEO

En el jubileo se nos han cruzado el júbilo, de origen latino, y la jubilación, de origen hebreo. Vamos primero por éste: parece incuestionable que tanto el jubileo como la jubilación traen su origen de la ley de Moisés, que estableció que después de 49 años (siete veces siete) en que se podían perder las tierras, la casa, la mujer, los hijos y hasta la propia libertad, después de esos 49 años de servidumbre y de abandono en manos de la voracidad de explotadores y acreedores, tenía que venir un año jubilar, el quincuagésimo, en el que se habían de abstener de trabajar, igual que en los años sabáticos (nada de sembrar, cosechar… sino vivir al día, casi como recolectores); en este año tenían que reintegrarse al propietario o si éste no estaba a su familia, las propiedades inmuebles que hubiesen sido enajenadas. De este modo ni la más extrema pobreza podía alterar definitivamente la equitativa distribución inicial de la tierra entre todas las familias. Asimismo recobraban la libertad los israelitas que hubiesen caído en la esclavitud (para pagar las deudas con su trabajo), con lo que se garantizaba que ninguna circunstancia, por adversa que fuese, dejaría para siempre a una familia ni a ninguno de sus miembros sin su propia libertad y sin los medios de subsistencia.

Este acontecimiento tan trascendente en la vida del pueblo de Israel y de cada uno de sus miembros, se anunciaba por medio del yobel, un instrumento musical, de viento probablemente, como las trompetas con que se anuncia la Pascua, y de ahí el nombre del jubileo. Al pasar a las culturas de lengua latina era inevitable que se cruzase y se fundiese con el grupo léxico de júbilum =júbilo, forma originaria que dio lugar a jubilatio, nombre de los gritos de alegría de los campesinos, llamados también júbila (plural neutro) y al verbo júbilo, jubilare, jubilatum, que en el latín clásico se usa normalmente como intransitivo, y significa alborotar y gritar como los pastores y los campesinos cuando cantan. Exteriorizar la alegría con gritos, cantos espontáneos, aclamaciones y vítores. En el latín de la Vulgata se suele construir con el dativo Deo y significa lanzar gritos de júbilo para alabar a Dios. Ya en la Vulgata se tradujo el jubileo como jubilaeus (pronunciado yubiléus), y el año jubilar judío como el jubilaeus annus. Es difícil resistir la tentación de relacionar el jubileo con el júbilo, porque era efectivamente un gran júbilo para los israelitas la llegada del año jubilar. Incluso la palabra jubilación, que parece talmente transcrita de la latina jubilatio, jubilationis, que significa alegría, no puede proceder directamente de ésta, sino del concepto de jubileo, porque es realmente una liberación de una larga "esclavización" por el trabajo durante un período de 50 años en números redondos (curiosamente, de los 16 años, que es la actual edad laboral, a los 65, que es la de jubilación, van exactamente 49 años, que era el tope de los años de servidumbre para los judíos). En el cristianismo se instituyeron los años santos o de jubileo a partir del 1300, por bula de Bonifacio VIII, que determinó que serían jubilares todos los años centenarios, y que en la peregrinación a Roma quedaban exonerados los fieles de todos sus pecados. Clemente VI, en 1349, declaró años jubilares también los que marcaban el medio siglo; otros papas redujeron los años.

Mariano Arnal

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LA POESÍA


EL IDEAL

Un ángulo me basta entre mis lares,
un libro y un amigo, un sueño breve,
que no perturbe deudas ni pesares.

Andrada

Una casa, y no más; blanca y sencilla,
lejos del mundo y de los hombres vanos.
Un huerto en que frutezca la semilla
por la virtud humilde de mis manos
y del sudor labriego de mi frente.
Una vida sin odios cortesanos ; 
no incertidumbre del placer presente,
no angustia mensajera del mañana,
ni envidias, donde el mal abre su fuente.
Una vivienda pobre y aldeana,
cerca del bosque, y que del mar, amigo
de mi risa infantil, no esté lejana.
En su quietud, a solas, sin testigo,
he de labrar el alma como el huerto,
del vendaval poniéndome al abrigo.
Mi brazo en la labranza se hará experto.
Aguzaré del alma las pupilas,
cuando en negrura el orbe esté cubierto
y las obras de Dios yazgan tranquilas.
Morderé, de la amada biblioteca,
la fruta idónea, entre apretadas filas,
cuyo zumo no se agria ni se seca.
El alma vestiré del recio lino
que la historia hubo hilado con su rueca.
Y acaso, cuando el gallo matutino
a medianoche el aquelarre ahuyente,
iré a besar con amoroso tino
el rostro sonrosado y sonriente
del infante gentil, que hayamos hecho
en minutos del amor, puro y ardiente.
Después reclinaré sobre tu pecho
mi cabeza cansada y cavilosa;
y será un paraíso nuestro lecho.
Al otro día, entre la luz brumosa,
veremos en las flores el rocío,
y la tierra estará como una rosa
recién nacida. Yo diré: Dios mío,
que no nos huya nunca tanto bien.
Y al yo besarte, me dirá: Amén.

Ramón Pérez de Ayala

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ESPECIALÍZATE EN TI


CONÉCTATE

¿Hay pájaros en una ciudad moderna?

Si transitas por calles céntricas será difícil ver aves. ¿Pero, hay o no? Si intentas escucharlas, llegará a tus oídos un barullo enorme. Muchas voces, gritos, ruidos de motores, maquinarias de construcción, etc. ¿Cómo se podría oir el canto de las aves que, aunque pocas, han de existir? La única manera es apagando el ruido. Quizás en alguna plaza amplia hay un poco de menos ruido y las aves están más cerca: entonces las escuchas y puedes ubicarlas.

¿Cuáles son tus pensamientos más íntimos? ¿Tus deseos y motivaciones más esenciales? ¿Tus temores más profundos? ¿Dónde está tu "voz de la consciencia"? ¿Cómo escuchar tu intuición?

El barullo de tu personalidad impide escuchar a tu ser interior. La única manera de escucharlo es dejando en silencio tu físico, tus emociones y tus pensamientos. Tú eres mucho más de lo que te imaginas, pero habitualmente no te das el tiempo ni la dedicación para descubrirlo.

Tú eres un ser espiritual y no podrás oir su trino mientras hagas ruido. Deja un tiempo de tu vida para entrar en ti en silencio y descubrir el maravilloso universo que está contenido en tu alma: oirás cantar a las aves.

Sergio Valdivia Correa

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CULTIVA TU INGLÉS

 

The Tortoise and the Hare

One day a hare made fun of the short feet and slow pace of a tortoise, who replied, laughing: "Although you might be fast, I will beat you in a race." The hare agreed to a race, believing it would be impossible for the tortoise to win.

On the day of the race, the two began side by side. The tortoise never stopped for a moment, but crawled with a slow, steady pace directly toward the finish line. The hare, sitting beside the course, fell fast asleep. At last waking up, and moving as fast as he could, he saw the tortoise on the other side of the finish line. He was resting comfortably.

Glossary of words and expressions: 

1. "to make fun of" mofarse, reirse de algo o alguien.
2. "steady" firne, constante
3. "a pace" paso, velocidad
4. "to beat" ganar
5. "a race" una carrera
6. "side by side" lado por lado
7. "to crawl" gatear, arrastrarse
8. "directly" directamente
9. "finish line" linea de meta
10. "comfortably" comfortablemente

The Exercises

Select the best answer. If the statement is correct, select "True;" if it is incorrect, select "False." You can check your answers below.

1. The tortoise was the fastest. True -False
2. The hare was too confident. True -False
3. The hare won the race. True -False
4. The hare had the ability to win the race. True -False
5. The tortoise was better prepared for the race. True-False
Answers: 1 False 2 True 3 False 4 True 5 False

 

 

LA ENCUESTILLA : Si te gusta la polémica, te ofrecemos una cada día. Saca unas cuantas copias de LA ENCUESTILLA y repártelas entre aquellas personas con quienes te guste discutir. Que te la devuelvan cumplimentada como les parezca, y a partir de ahí tienes la polémica en marcha si es eso lo que quieres, o si lo prefieres, te limitas a contrastar tu opinión con la de esas otras personas.


1. No es un simple fruto de la ignorancia de unos y la sabiduría de otros el hecho de que se esté discutiendo si el cambio de milenio se produce al empezar el 2.000, que es cuando cambia el dígito de los millares, o al terminar el año 2.000, que es cuando realmente se ha terminado el milenio. Es el resultado de un distinto posicionamiento respecto al año de tránsito con el que se produce el cambio.

 

   

 2. En efecto, un salto tan importante no se puede dar en un segundo (por usar la fracción mínima de nuestros medidores del tiempo); necesita tanto como un año. Y es por ahí por donde va la cosa. Los judíos celebraban el jubileo cada 49 años (7x7), pero el año jubilar era el quincuagésimo, quedaba fuera de la cuenta, porque de lo contrario el año jubilar, el año especial, el año santo, hubiese sido uno de los 49 ordinarios, con lo que ya no hubiesen sido éstos 49, sino 48.

 

   

 3. La Iglesia católica, siguiendo el espíritu propio de los años jubilares, que no están adscritos al período anterior ni al siguiente, ha proclamado el 2.000 como año de tránsito del segundo al tercer milenio, como puerta del milenio que está a punto de empezar. No pertenece, por tanto, desde esta perspectiva, ni al milenio que se acaba ni al que empieza. Es la rótula que los une y articula.

 

   

 4. No sólo desde la perspectiva religiosa, sino también desde las demás áreas de la actividad y del pensamiento humano, es imprescindible un año de reflexión profunda, de debate sobre los grandes problemas que arrastramos del siglo y del milenio anterior. Es de una trivialidad inquietante despachar el cambio de siglo y de milenio sólo con fiestas, fuegos de artificio y torrentes de vino espumoso.

 

   


* Si tu respuesta es NS NC (No Sabe, No Contesta), no señales nada.
Si no estás de acuerdo en absoluto, si te parece una barbaridad, tacha los tres recuadros --------------
Si estás un poco de acuerdo, haz una cruz en un solo cuadro +
Si estás bastante de acuerdo, marca dos cuadros con una cruz + +
Si estás totalmente de acuerdo, marca los tres cuadros con una cruz + + +
** Si tienes algo que añadir, añádelo.

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CHISTES   Una chispa de humor cada dia para alegrarte el ánimo.

 

FRASES CÉLEBRES

Temed al amor de la mujer más que al odio del hombre.

Un alumno de Sócrates le pregunta al maestro:
-¿El hombre debe casarse?
Tras reflexionar unos instantes el filósofo responde tajantemente:
- Haga lo que haga: ¡Se arrepentirá!
Sócrates (470 a 399 a. de C.), filósofo griego.

Esparce buena voluntad, amor y plegarias a tu alrededor, por todas partes, y quedarás sorprendido no sólo de lo que hace por otras personas, sino por cómo regresa a ti en generosa abundancia. Norman Vincent Peale (1898-1993)

Deja que mi amor te rodee como la luz del sol, y que, aún así, te de libertad iluminada. Rabindranath Tagore (1861-1941)

Nadie ha medido jamás… todo lo que puede guardar el corazón. Zelda Sayre Fitzgerald (1900-1948)

Una palabra de aprecio a menudo puede lograr lo que ninguna otra cosa hubiese podido conseguir. B.C. Forbes (1880-1954)

En este mundo hay más hambre de amor y apreciación que de pan. Anónimo

El amor más fuerte y más puro no es el que sube desde la impresión, sino el que desciende desde la admiración. Santa Catalina de Siena.

La medida del amor es amar sin medida. San Agustín.

Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor. Santa Teresa de Jesús (1515-1582), religiosa y escritora mística española.

Las cosas pequeñas hechas con amor, traen felicidad y paz.
La falta de amor es la mayor pobreza. Madre Teresa de Calcuta (1910-1997)

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Idiomas : Lola Macias. E-mail: lola@elalmanaque.com;


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