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ALMANAQUES
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CALENDARIO
REPUBLICANO
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Si
con la Revolución Francesa se pretendía entrar en una
nueva era, había que cambiar de calendario. Los padres
de la Revolución tenían conciencia de que estaban poniendo
el mundo patas arriba, y que el cambio que traían era desde
las mismas raíces. Además de las instituciones políticas
tenían que cambiar los esquemas mentales en que se movía
la humanidad.
Y tenían claro que si no modificaban el calendario, nunca
llegarían a ese cambio profundo; porque los días de la
semana recordaban a los grandes dioses por los que había
pasado la cultura occidental, y con la Revolución no podía
haber más diosa que la Razón. A ella le dedicaron la catedral
de Notre Dame, porque a partir de entonces tenía
que ser la Razón nuestra única diosa y Señora. Había
que borrar todo rastro de romanismo, porque en él estaba
la raíz de la esclavitud.
|
Y había que descolocar el calendario de tal manera, que la traducción
al reaccionario calendario gregoriano que regía en toda Europa, fuese
un verdadero galimatías, para cuya resolución se precisaban unas
complicadísimas tablas. Había que alejarse del pasado todo lo posible.
La
profundidad de la reforma del calendario da la medida de cuán profunda
se pretendía la Revolución; pero su fracaso nos da también la medida
de lo mal que habían medido la realidad cultural con la que se enfrentaban.
El Calendario Republicano duró apenas 12 años: desde octubre
de 1793 hasta septiembre de 1805. Pero no todo él, porque resulta
que los franceses no se avenían a vivir cada mes en tres décadas
en lugar de las cuatro semanas (¡encima perdían cada mes un día
de descanso!), y antes de la institución del imperio, habían vuelto
ya a la semana tradicional. Subsistieron, claro está, durante la
vigencia del nuevo calendario, los calendarios subversivos, con los
que la gente se entendía mucho mejor. Y fue en la semana, la más
persistente agrupación de días de todos los calendarios de la historia,
donde sufrió su primera derrota el calendario de la ilustradísima
República.
Puestos
a cambiar, lo cambiaron todo,empezando por los meses, pero con una
incoherencia: empeñados como estaban en asentar el sistema decimal
en el mismo calendario, pusieron en práctica este principio en las
semanas, convirtiéndolas en décadas, y en los días, haciéndolos
de 10 horas, que se dividían en cien minutos (propiamente centésimas),
y éstos en 100 segundos. Pero por lo visto les pareció excesivo
ir a los diez meses, cosa que hubiesen podido hacer perfectamente,
puesto que instituyeron los días epagómenos o complementarios
al final del año: 5 los años normales, y 6 los bisiestos. Esto lo
hicieron copiando otros calendarios, claro está, por mantener todos
los meses de 30 días. Y copiando la idea griega de las Olimpíadas
(eran de hecho una unidad de tiempo que celebraban con especial solemnidad)
crearon las Francíadas, formadas por el ciclo de tres años
de 365 días más uno de 366. El año empezaba a las 12 de la noche
del día en que se producía el equinoccio de otoño, con lo que se
volvió a los calendarios de Oriente Medio y el antiguo romano, en
que eran los sacerdotes quienes fijaban las variables del calendario
según su entender o según sus intereses; en este caso eran los astrónomos
quienes debían fijar el principio del año y la sucesión de los
años bisiestos.
No
se devanaron excesivamente los sesos para crear los nombres de los
meses y de los días de la semana. Al poco tiempo de instituido el
nuevo calendario, se aceptó la autoridad del poeta Fabre d’Eglantine
para darles un toque literario a los nombres de los meses, que acabaron
siendo: 1, Vendemiaire (el mes de la vendimia; recordemos que
empiezan el año en nuestro septiembre); 2, Brumaire (el mes
de las brumas); 3, Frimaire (el de la escarcha); 4. Nivose
(el de la nieve); 5, Pluviose (lluvioso); 6, Ventose
(ventoso); 7, Germinal ( = ); 8, Floreal ( = ); 9 Prairial
(el de las praderas); 10 Messidor (el de las mieses); 11, Thermidor
(el del calor); 12, Fructidor (el de los frutos). Los días
de la semana eran: Primidi, duodi, tridi, quartidi, quintidi, sextidi,
septidi, octidi, nonidi y decadi.
Calendario Revolucionario
o Republicano Francés
|
Nombre
|
Significado
|
Desde el...
|
Hasta
el... |
| Vendimiario |
(de
la vendimia) |
22
de septiembre |
21
de octubre |
| Brumario |
(de
las brumas) |
22
de octubre |
20
de noviembre |
| Frimario |
(
de las escarchas) |
21
de noviembre |
20
de diciembre |
| Nivoso |
(de
las nieves) |
21
de diciembre |
19
de enero |
| Pluvioso |
(de
las lluvias) |
20
de enero |
18
de febrero |
| Ventoso |
(de
los vientos) |
19
de febrero |
20
de marzo |
| Germinal |
(de
las semillas) |
21
de marzo |
19
de abril |
| Floreal |
(de
las flores) |
20
de abril |
19
de mayo |
| Pradial |
(de
los prados) |
20
de mayo |
18
de junio |
| Mesidor |
(
de la recolección) |
19
de junio |
18
de julio |
| Termidor |
(del
calor) |
19
de julio |
17
de agosto |
| Fructidor |
(de
los frutos) |
18
de agosto |
16
de septiembre |
Este
calendario fue aprobado por la Convención Francesa el 5 de
octubre de 1793.
Cada mes tenía 30 días. A los 5 sobrantes se los denominaban
"epagómenos" según unos
o "sansculótidos" según otros y se dedicaban
a fiestas. |
Mariano
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