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LÉXICO

DESCANSO

Pensando precisamente en la institución del descanso sabático, convertido por el cristianismo en dominical, creí que era interesante abordar esta palabra, que tiene una evidente aura sagrada. Sospecho, quizá por eso, que descanso es el nombre primitivo, y cansancio el derivado; es decir que primero nació la idea y la palabra de descanso que la de cansancio. Los etimologistas se han dedicado alcansancio para deducir de él el descanso, pero con incierta fortuna. Parece que se han convencido unos a otros de la bondad definitiva de la etimología según la cual el adjetivo cansado procedería del verbo latino campsare, del griego kampto (cámpto), a cuyo aoristo ekamya (ékampsa) hay que llegar para que coincida con la forma latina. Este verbo pertenece al léxico marinero, y significa virar, torcer, doblar un cabo; y también doblar o doblegar (p. ej. las rodillas) por el peso. No cabe duda, pues, de la aptitud de este verbo para designar a partir de él el cansancio. Pero es que al pasar al latín renunció a estos significados, quedándose tan sólo con los náuticos. De ahí que la pirueta semántica que se le pide a la palabra para acabar designando el cansancio, imponga bastante respeto. Con todo y con eso, se han apuntado a ella la mayoría de diccionarios.

Algunos etimólogos han preferido buscar en otra parte, al verbo quassare, intensivo de quatere, que significa sacudir, agitar, batir, golpear. Corominas, y con él los que siguen la anterior etimología, encuentra el principal escollo para esta explicación en la gratuidad de la n. Otras razones pueden tener más valor que ésta, pues todos los sustantivos verbales incorporan la n: de quassare, el sustantivo es quassatio (acusativo, quassationem), que no lo tiene tan difícil con una metátesis para darnos finalmente cansancio. Al menos, no parece más atrevida esta pirueta fonética, que la semántica que exige derivarlo de campsare.

Si algo es evidente en esta palabra, es que no deberíamos relajarnos creyendo que la tenemos bien resuelta. Las muchas explicaciones no conforman por sí mismas la explicación. Y puesto que no está cerrada la polémica, ahí va otra cavilación: ¿Cómo se llamaron el descanso sabático y dominical? Sospecho que de una forma tan rara como "ab ópere sabbática (o domínica)cessatio".Recordemos que ese es precisamente el lexema que aparece en la Vulgata, pero no en la forma sustantiva, sino en la verbal: cessare, y siempre con el complemento ab omni ópere. Cesar, descansar de todo trabajo. En Éxodo 34, 21 se dice: sex diebus operabis, die séptimo cessabis arare et métere...Trabajarás seis días, y el séptimo cesarás de arar, segar... El verbo cesar, con la preposición ab, que pudo pasar a la forma prefija des, bien pudo ser el principio de un recorrido que podría muy bien parecerse al que experimentó la parábolapara convertirse en "palabra", ésta sí, perfectamente documentada. Para descartar esta hipótesis es suficiente repasar en los sermones y en el derecho canónico la evolución de la palabra latina primero, y en las lenguas romances después, con que se ha denominado el descanso dominical. Esto requiere muchas horas de estudio. De todos modos es sospechoso que tanto elcansancio como el descanso aparezcan en nuestras lenguas tras un gran vacío en latín. Inexplicable.

Mariano Arnal

 

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