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LÉXICO

AYUNO

Es ésta una práctica religiosa presente en muchísimas culturas, que ha perdido valor religioso, pero que con otros nombres ha ganado prestigio en la política (huelga de hambre) y en la dietética (dietas, adelgazamiento, mantenimiento de la línea...), llegando a constituir en ambos casos un riesgo grave para la salud, pero sin perder por ello el respeto y el prestigio social. Tanto la palabra ayunocomo su práctica tienen en nuestra cultura un profundo arraigo, viniéndonos no sólo de nuestros antepasados religiosos, los judíos, sino también de los griegos y de los romanos.

El concepto hebreo de ayuno (que aparece ya en el Levítico, es decir en uno de los libros fundacionales del pueblo de Israel) lo traducen los textos griegos con el sustantivo nhsteia (nestéia). Con esta palabra se denominaba en muchas ciudades de Grecia y especialmente en Atenas, no sólo el ayuno en general, sino también el gran día de ayuno que se celebraba el 10 de noviembre, 2º día de las Tesmoforías, fiestas en honor de Deméter eminentemente femeninas, en agradecimiento a la diosa por haber instituido y enseñado al hombre las leyes de la agricultura y haber fundado el matrimonio (qesmoi / zesmói son las leyes e instituciones divinas). ¡En plenas fiestas (el 2º de cinco días), un día de ayuno! Tenía por tanto carta de naturaleza, también religiosa, en la cultura griega. El verbo nhsteuw /nestéuo significa además de ayunar, pasar hambre; y como en latín llaman al intestino yeyuno h nhstiV /he néstis (el que ayuna). En la cultura romana también estaba asentado el ayuno como práctica religiosa: Jejunium Cereri instituere era instutuir el ayuno en honor de Ceres (la Deméter romana). En la misma línea estaban las expresiones jejunium (de)ponere = abandonar el ayuno; jejunium sólvere = quebrantar el ayuno. Además del valor religioso, esta palabra servía para denominar el hambre y la escasez: jejuna plebécula llama Cicerón al "populacho hambriento"; sedare jejunia = sedar los ayunos, matar el hambre; jejunus ager = campo ayuno, es decir árido y estéril; animus angustus et jejunus = ánimo angosto y ayuno, estrecho y mezquino.

Nuestra palabra ayuno procede evidentemente del latín, pero el contenido de la misma es de origen hebraico. El largo período casi teocrático por el que pasó Europa durante la Edad Media, dio lugar a una tal proliferación de ayunos, que acabaron ahogando la institución: eran tantos y tan prolongados, que hubieron de relajarse con las colaciones. Era sustancia del ayuno (igual que el islámico) comer una sola vez al día. Desde los 21 años la Iglesia prescribía ayunos a lo largo de toda la cuaresma (exceptuando los domingos); las cuatro témporas (las cuatro estaciones; celebración de carácter agrícola, de probable origen romano, con ayunos y todo): era preceptivo el ayuno el miércoles, viernes y sábado de cada témpora. Se ayunaba además las vigilias de Navidad, Pascua de Pentecostés, vísperas de san Pedro y san Pablo, de Todos los Santos, de la Asunción y algunos más. Las excepciones al ayuno fueron numerosas: desde la colación (una segunda comida más o menos austera) y la de los soldados que luchaban en las cruzadas, hasta los que aportaban dinero para sostenerlos y que por ello obtenían sus mismos privilegios (las controvertidas bulas).

Mariano Arnal

 

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