DIARIO MULTIMEDIA DE INFORMACIÓN - DESARROLLO PERSONAL - OCIO - CULTURA - TURISMO - Desde 1998 en la red
EL ALMANAQUE DE HOY REVISTA EL ALMANAQUE
 

LÉXICO - ASEPSIA

ShyiV (sépsis) llamaban los griegos a la putrefacción y también a la expulsión por el estómago de la parte no nutritiva de los alimentos. Su contrario era peyiV (pépsis),que significa cocción (de pessw / pésso, hacer cocer, calentar, ablandar, hacer fermentar, digerir, nutrir). El nombre primitivo era shy (séps; gen. shpoV / sepós), que nos recuerda la serps latina y denomina a la serpiente venenosa cuya mordedura provoca una sed ardiente y engendra putrefacción; quizá por extensión de este significado, denominaban también shy (seps) a la pústula. Los adjetivos shptoV(septós) y shptikoV (septikós) se refieren a la putrefacción; este segundo se usa también con el valor de favorecedor de la digestión.

En la base de todos estos términos está el verbo shpw (sépo), fut. shyw (sépso), que significa llevar a la putrefacción, descomponer las carnes, corromper, pudrirse, gangrenarse, descomponerse. Es de destacar cómo se produce el cruce de significados entre ShyiV (sépsis), uno de cuyos significados es la expulsión por el estómago de la parte no nutritiva de los alimentos, con shptikoV (septikós), que además del significado de agente séptico, engendrador de putrefacción, tiene el de favorecedor de la digestión (el que corresponde a su opuesto peyiV (pepsis), ¡que nos recuerda a la "pepsi"!). Los diccionarios dan cuenta de la existencia en el griego clásico del adjetivo ashptoV (áseptos) (con la a privativa) = que no se pudre, que no está expuesto a la putrefacción, no digerido (de nuevo el cruce); no recogen en cambio los términos aséptico y asepsia, que se han formado por analogía.

Desde la perspectiva puramente léxica se entiende que la asepsia, el no dejar pudrir, el no permitir ninguna contaminación, sea la clave de la prevención de enfermedades (en realidad de contagios) en especial en las intervenciones de la propia medicina. Mientras los microscopios no fueron capaces de detectar los minúsculos agentes infecciosos, la cirugía tuvo que pagar un elevado tributo a infecciones que no tenían explicación alguna. Incluso en la actualidad está resignada a pagar un tributo ya mínimo por los aspergilos y demás que se cuelan con el aire acondicionado. Gracias al enorme desarrollo de las técnicas de esterilización se ha conseguido minimizar los riesgos de infecciones, siendo éste uno de los factores decisivos en el descenso de la mortalidad.

Pero el avance no ha estado tanto en las técnicas de purificación, para las que no ha habido nunca barreras técnicas (el mejor desinfectante, el calor, se ha podido controlar y utilizar desde hace muchos siglos), sino en la conciencia de que existen gérmenes infectivos minúsculos, que sólo pueden eliminarse mediante unos rigurosísimos rituales de purificación (comparativamente los rituales de los sacrificios eran bastante menos rigurosos).

Obviamente la cirugía ha sido la primera en adquirir esta rigurosísima conciencia de la asepsia. Pero de ahí se ha tenido que extender a casi todos los usos: ya ha calado en la conciencia de todo el mundo que no se pueden compartir cepillos de dientes, cuchillas de afeitar, agujas y jeringuillas (hace tan sólo veinte años no había misterios para la asepsia, pero ni las agujas ni las jeringuillas eran desechables); que no se puede ir por el mundo intercambiando secreciones como si tal cosa, sin ningún género de protección; que los alimentos han de estar protegidos de gérmenes.

Mariano Arnal

 

Libros relacionados con el Léxico:

Copyright EL ALMANAQUE todos los derechos reservados.