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LÉXICO - ALINEACION

Se usa este término con referencia a todos los trastornos mentales; se refiere al hecho de que quien los padece no es dueño de sí mismo, está fuera de sí, "no rige" su conducta, sino que actúa tan contra sí mismo como si fuera otro quien toma las decisiones por él o por ella. Esta es la forma culta de enajenación, que tiene como inconveniente el hecho de que no se usa exclusivamente para nombrar la enajenación mental, sino también para la enajenación de bienes. Las dos formas han venido a tener más importancia jurídica que clínica, por cuanto que los actos delictivos realizados en condiciones de enajenación mental (circunstancia que corresponde determinar a un médico forense) se homologan a lo que antiguamente fue la posesión diabólica. E incluso es más que probable que precisamente venga de este fenómeno el concepto de enajenación o alienación mental.

La simetría es tal que del mismo modo que antiguamente era el exorcista el que certificaba la expulsión del mal espíritu que tenía dominado al poseso, y en virtud de esa certificación se le dejaba en libertad porque ya no era peligroso, en la modernidad es el informe del psiquiatra en el sentido de que el reo ha quedado libre de la enajenación o de la reincidencia en la misma, lo que determina que el juez decrete su libertad. Hay un elemento más que configura el concepto de enajenación, y es que del mismo modo que se enajenan bienes, se enajenaban personas. Y al que había sido enajenado, es decir al que había pasado a ser propiedad de otro, no se le podía considerar a él responsable de sus actos, en especial si actuaba bajo la voluntad de su dueño, sino a éste. Es una forma física y jurídica de enajenación.

Alius, alia, aliud significa otro, otra. Alienus, aliena, alienum se ha transformado al pasar al español en ajeno, con la misma gama de significados. Y existe también en latín el verbo alieno, alienare, alienatum, que se corresponde con los significados de enajenación tanto de bienes como de la mente y del ánimo, aunque con una gama más amplia. Y el participio perfecto pasivo alienatus, alienata, se usaba ya en latín con el valor de enajenado, extraviado mental, que no es dueño de sí mismo. Se usaba también este participio en medicina para expresar respecto al cuerpo humano la insensibilidad (como si los golpes, cortes, etc. los recibiera otro). Id quod astrictum est, alienatur, decía Celso: "lo que es sometido a presión, se insensibiliza". Es evidente que no le hemos asignado a la palabra enajenación y a su cultismo alienación, ningún valor que no tuviese ya en latín. Se trata en cualquier caso de ser otro, empezando por la sensibilidad física, pasando por la anímica y acabando en la toma de decisiones. Es decir que se considera alienado al que no es él mismo actuando, sino que es otro (alius, alienus, ajeno a sí mismo).

No dejan de aumentar las circunstancias en las que no es cada uno dueño de sí mismo: han desaparecido las posesiones diabólicas, pero no nos hemos liberado de los malos espíritus, ni menos del mal espíritu. Ha desaparecido la esclavitud, pero hemos caído en la alienación de créditos asfixiantes, de drogadicciones esclavizadoras, de tremendas presiones insensibilizadoras…

Mariano Arnal

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