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LÉXICO

ANIMAL

El sábado pasado me detuve en las alimañas, observando como principal característica de esta palabra que es no sólo despectiva, sino que constituye de por sí una apertura de hostilidades contra todo animal que así denominamos. No es tan grave lo de animal, que lo usamos también entre nosotros como un insulto (¡ay cómo se nos ve el plumero!); pero delata en la especie humana un complejo de superioridad y sobre todo de distanciamiento por el que también pagamos un alto precio. Animal es la palabra latina de la que deriva nuestra palabra animal sin ninguna transformación léxica, pero que ha experimentado, sin embargo, una importante reducción de su significado. Por empezar, la forma original de esta palabra en latín es animalis / animale (el plural tanto de éste como de animal es animalia), adjetivo derivado de ánima, de la que toma su significado: animado, de aire, viviente, que respira, que se mueve; por vía de concreción, ser vivo, ser animado; y cerrando aún más el significado, animal, bestia, bruto. En nuestras lenguas hemos desestimado el significado primitivo de esta palabra y nos hemos quedado con el último grupo, de manera que quedase excluida la especie humana (no en el plano conceptual, que eso es imposible), sino en el plano coloquial; por eso decirle a uno que es un animal es insultarle. Retrocediendo al origen, ánima es una palabra que viene del griego AnemoV (ánemos) y que denomina, en ambas lenguas, el viento, el aire, y en especial, cuando se aplica a los animales y al hombre, el aire que se respira. Aquí damos de lleno con la palabra alma, que desarrollo mañana (ver web 24-1). El hombre ha querido ponerse por encima del reino animal que él mismo diseñó, mediante la creación de la superclase de los animales racionales (palabra de la que me ocuparé el próximo sábado ; ver web 30-1) a la que opuso la de los irracionales, es decir al resto del reino animal, y asentó la irracionalidad (ver web 6-2) como una especie de desviación de la conducta, de la que se originan todos los males. Esta ficción conceptual es la causa y al mismo tiempo el efecto del complejo de enorme superioridad del hombre respecto de los animales; de la convicción de que la conducta humana es infinitamente superior comparada con la conducta animal; y de que creamos en la enorme inferioridad de los animales y de sus irracionales formas de conducta respecto del hombre. De ahí nos viene que bestia, bruto, salvaje, animal se empleen como insulto, como si todas esas fueran cosas intrínsecamente malas. Y como en el fondo de nuestra conciencia está efectivamente nuestro desprecio por el mundo animal, estas valoraciones se reflejan en nuestras conductas. Si cambiasen esas clasificaciones y esas concepciones en que todo lo bueno reside en nosotros, mientras que los animales son una especie de anomalía de la Naturaleza, mejoraría sustancialmente nuestra conducta para con ellos.

Mariano Arnal

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