RUT

Nombre bíblico que corresponde a uno de esos personajes cuya apariencia es muy modesta, pero que encierran en sí un valor de los que calan hondo. En efecto, la humilde historia de Rut tuvo un eco tan profundo en el pueblo de Israel, que llegó a ser considerada un modelo de mujer, que supo encontrar el justo equilibrio entre la mente y el corazón. Suelen darse para este nombre dos etimologías distintas; una que nos lleva a "amistad" y otra que lee en él "belleza". Igual de aptos ambos para definir al personaje en cuestión. Es de ámbito muy universal en las tres grandes culturas "del Libro", es decir los cristianos, los musulmanes y los judíos. La forma más universal de este nombre es Ruth, no sólo por ser su forma inglesa, sino también porque es así como suena en hebreo. 

La historia de Rut empieza en su suegra Noemí. Ésta era natural de Belén; pero he aquí que la sequía les obligó a buscar a ella y a su esposo Elimelec un lugar más fértil a fin de no morir de hambre ellos y sus dos hijos pequeños, Quehón y Mahalón. Fuéronse, pues, a vivir al país de los moabitas. Andando los años, Mahalón se casó con Rut, mujer moabita, y el otro hijo también se casó con una mujer de Moab. Quiso el destino que después de enviudar Noemí, murieran también sus dos hijos, con lo que no quedándole a Rut en Moab más que sus dos nueras moabitas, decidió que ya había llegado la hora de volver a su tierra. Pero la fidelísima Rut, que sentía veneración por su suegra, le dijo que no la abandonaría, que se iría con ella a Belén, y allá que se fueron las dos en el tiempo de la siega. Rut iba tras los segadores, recogiendo las espigas que se perdían de las gavillas, para atender a su propio sustento y al de su suegra Noemí. Al verla Booz, rico propietario y pariente próximo del difunto suegro de Rut, dio orden a los segadores de que cumpliesen con especial celo la ley de Moisés que mandaba no apurar los campos para que los pobres y los extranjeros tuvieran algo que llevarse a la boca. Sabedora Noemí del interés que se estaba tomando Booz por su nuera, instruyó a ésta para que atrajese a Booz y le indujese a casarse con ella, a fin de reinsertarse en la familia a la que como viuda de Elimelec tanía derecho. Y lo consiguió, a pesar de que tenía competencia. El hecho resultó especialmente trascendente para el pueblo judío porque el hijo de ambos, Obed, fue el abuelo del gran rey David.

Las Rut celebran su onomástica el 4 de junio, día en que la Iglesia conmemora la fiesta de santa Rut, matrona. No hay referencias biográficas de esta santa, pero tampoco son necesarias teniendo las que llevan este nombre un referente tan extraordinario como la inigualable Rut. Una mujer con un corazón enorme, que supo tener con su suegra una relación de lo más ejemplar, y que siguiendo en la perfecta combinación de inteligencia y corazón supo integrarse en un pueblo que decidió que fuese el suyo, y atraer el amor de su segundo marido, Booz, fundando la mayor dinastía de Israel. Y es que los cimientos sobre los que la fundó eran de la mayor solidez que imaginarse pueda. ¡Felicidades, Rut, por tan bello nombre!

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