MARIANO

De origen latino, tiene el formato de gentilicio de Marius, y su significado es "hijo de Mario" o "de la familia de los Marios", igual que Aureliano de Aurelio, Juliano de Julio, Victoriano de Víctor, Cristiano de Cristo. Es un nombre que ya existió en la Roma precristiana y en Grecia, importado de Roma. Al irrumpir en la onomástica cristiana el nombre de María con una fuerza arrolladora, y al ser Mariano una derivación gramatical tanto de Mario como de María, son muchos los Marianos que prefieren María a Mario como origen de su nombre, y que incluso prefieren celebrar su onomástica en la fiesta grande de María, el 15 de agosto. Las dos opciones son igual de legítimas. Si el origen es Mario, hay que saber de este personaje que fue el primer plebeyo que alcanzó el consulado, y nada menos que por siete veces. Como general fue inigualable. Como político consiguió reducir las distancias entre patricios y plebeyos, especialmente admitiendo a estos últimos en el ejército. Su gran rival Sila, aún tuvo que luchar con Mario el Joven, hijo adoptivo del anterior. Tdo esto ocurría en Roma por los alrededores del año 100 antes de Cristo. Para los que prefieren ver en María el origen de su nombre, tan sólo hay que decir que éste es el nombre más ensalzado en nuestra cultura, incluso muy por encima del nombre de Jesús. Las divinidades femeninas ejercen una atracción invencible, y siendo María la auténtica Reina de nuestro cielo occidental, ha irradiado con fuerza su resplandor sobre nuestra cultura. Por eso María es un nombre que acompaña a tantos nombres tanto masculinos como femeninos y por eso muchos Marianos optan por arrimarse al sol que más calienta.

San Mariano lector y mártir (su fiesta el 30 de abril) es el más singular de los santos que llevaron este nombre. Es del tiempo del papa Dionisio, allá por el año 260. Ejercía su ministerio de lector en Numidia, en el norte de África. En aquel entonces y durante muchos siglos aún, leer era todo un arte. No existían signos de puntuación y era normal que las palabras estuviesen todas pegadas. Entonar bien (generalmente mediante una especie de salmodias) era un gran mérito. Ese era pues el oficio de san Mariano en la iglesia. Cuando la feroz persecución de Valeriano, él fue una de las víctimas selectas con quien más se ensañaron. Ante su madre le colgaron de los dedos de las manos y le pusieron pesos en los pies. Cuando vieron los verdugos que no conseguirían hacerle renegar de su fe, lo decapitaron. Otro san Mariano diácono y mártir se celebra el 17 de enero. San Mariano monje (m. en Auxerre, Francia, en 488) tiene su fiesta el 20 de abril. El 19 de agosto, el 17, el 27 y el 28 de octubre, el 3 y el 6 de mayo, y el 3 de noviembre tienen los Marianos otras tantas oportunidades de celebrar su onomástica.

Pero no se agotan ahí las resonancias de este nombre. Las islas Marianas (que antes se llamaban "de los Ladrones", y mudaron el nombre por el gran impulso cultural que les dio la reina María Ana por los años de 1660) suenan a femenino de Mariano, y otro tanto ocurre con la cordillera Mariánica, llamada también sistema Bético, a la que pertenece Sierra Morena. Es que con unas raíces tan profundas es inevitable que se desarrollen las ramas. ¡Felicidades, Mariano!

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