ORIOL
Nombre de pila procedente del apellido catalán Oriol y del
francés Auriol. A partir de san José Oriol se convirtió en nombre propio, al igual que
ocurrió con Javier (por san Francisco Javier). Procede del latín aureolus, que
por reducción de diptongos da oriolus y finalmente oriol en catalán y auriol
en francés.Con el nombre de oriol se denomina en catalán la oropéndola. En
francés, en cambio, pasaron a llamar a esta ave loriot. Se trata de un pájaro de
la familia de los oriólidos, en el caso del catalán oriol se refiere a la especie
Oriolus galbula. De tamaño mediano, su cuerpo es de color amarillo brillante,
aparte de la cola y parte de las alas, que son de color negro como los pies y el pico. La
hembra es verde por encima y grisácea por debajo; construye el nido colgado de los
árboles, de manera que los polluelos son mecidos por el viento. Les encantan los higos y
las cerezas. Son muy discretos. Cuando les roban el nido forman un expolio. Está
documentado Oriolus como nombre de pila en sendos documentos de los años 958 y
1038. Se usaron mayormente como apodo, las variantes Oriol y Auriol, de ahí
que existan como apellido en numerosas localidades del área lingüística catalana y
francesa. Fue san José Oriol el que dio lugar primero al nombre compuesto José Oriol y
luego a Oriol. Su uso está muy difundido especialmente en Barcelona.
San José Oriol fue un sacerdote singular. Nació en
Barcelona, en 1650. Quedó huérfano de padre de muy niño, por lo que tuvo que acogerse a
la beneficencia de la iglesia de Santa María del Mar. Recibió ayuda para cursar la
carrera eclesiástica y llegó al doctorado en teología. Acabada ésta, trabajó durante
nueve años como preceptor en casa de un gran personaje. Alternaba su trabajo con el
ministerio sacerdotal. Viajó a Roma. A la vuelta fue destinado a la iglesia de Nuestra
Señora de los Reyes, llamada popularmente la Iglesia del Pino. Allí se distinguió por
su profunda humanidad, especialmente notoria en el ministerio de la penitencia. Era tal la
fuerza que irradiaba de su persona y la fe que inspiraba, que pronto llamaron la atención
las curaciones de enfermos. Conseguía vaciar los espíritus de todo aquello que los
debilitaba y llenarlos de esperanza en Dios, en la vida y en sí mismos. Aquel don
especial del modesto cura tenía en vilo a la ciudad. A él se encomendaban los dolientes
y alcanzaban el alivio de sus males. Sus armas eran la oración, el buen consejo y una
intensísima vida espiritual. Como si su alma fuera capaz de vivir ajena a su cuerpo,
llegó a niveles de austeridad increíbles. Murió a los 52 años. Fue canonizado en 1806
por el papa Pío X, 104 años después de su muerte. Fue en estos años cuando se
preparaba para su sagrado ministerio Juan María Vianney, que siguió los pasos de San
José Oriol en su modesta parroquia de Ars (Francia).
Celebran su onomástica los Oriol el 23 de marzo. Pedro
Oriol, exégeta francés del siglo XIII nos dejó sus"Commentaria vere aurea
in sacram Scripturam". José Oriol y Bernadet, arquitecto, diseñó el manicomio
de la Santa Cruz. Su hijo Ramón Oriol y Vidal fue pionero en la construcción del
ferrocarril en España. Los Oriol tienen en su nombre el reto de que sus obras sean vere
aurea. Verdaderamente de oro.
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